Nicolás Maduro, presidente de Venezuela (Reuters)
Nicolás Maduro, presidente de Venezuela (Reuters)

La trilogía que conforman la desigualdad, el populismo y la corrupción justifica buena parte del atraso que vive hoy América Latina, según la definición de Alejandro Salas, director para la región de Transparencia Internacional.

La organización no gubernamental ha publicado este miércoles el ranking anual que ordena los países más y menos corruptos del mundo según la "percepción". Los resultados muestran una vez más a Venezuela en el fondo de la lista regional, mientras que Uruguay es el mejor posicionado.

"En América Latina, la corrupción no es un problema genético. No es algo propio, la encuentras en todas partes. Que haya o no depende de la fortaleza de las instituciones democráticas", aseveró Salas, quien subrayó que de 19 países latinoamericanos, la mayoría ha perdido puntuación: 11 cayeron en su calificación, 4 se mantuvieron estables y solamente otros 4 mejoraron.

El ranking de 176 países lo encabezan Nueva Zelanda y Dinamarca; y es Uruguay el mejor evaluado en Latinoamérica con la posición 21. Entre los que más cayeron en su calificación este año destacan México y Chile, que perdieron 5 y 4 puntos respectivamente, y ahora se posicionan en los lugar 123 y 24.

"Chile sigue entre los mejores calificados de América Latina. Cuenta con una policía limpia, una justicia profesional, acceso a la información. Tiene una tradición digna de destacar, pero, precisamente, estos problemas son percibidos", asegura Salas.

"En cambio, el caso de México no sorprende, puesto que tiene explicaciones más fáciles y directas", destacando tres factores: se incumple con el plan de lucha contra la corrupción, las administraciones son corruptas y hay poca efectividad de la justicia para castigarlas.

Hay esperanzas para el caso de Argentina -que se encuentra en el lugar 95 de la lista-, y aunque "se califica bastante bajo, se produjo un cambio de gobierno, y con esto un cambio en las instituciones, y por lo tanto en la manera de percibir las cosas".

La corrupción en Brasil pone al país en el sitio 79, pues "hay una especie de mafia económico-política. Pero también cuenta con instituciones fuertes. Fiscales, jueces, la Policía federal", que logra equipar los altos niveles de pobreza con algunos logros sociales.

La mayoría de los países latinoamericanos muestran cifras alarmantes en los niveles de corrupción de sus gobiernos.
La mayoría de los países latinoamericanos muestran cifras alarmantes en los niveles de corrupción de sus gobiernos.

Casi al final de la lista se encuentra Venezuela la peor nación de la región en lo que respecta al gobierno corrupto. "La diferencia es que en este país el Poder ejecutivo es dueño y señor del control de las instituciones, con excepción ahora del Parlamento", argumenta Salas.

Según el experto, el tamaño de los países es un factor que puede incidir, aunque no es algo forzosamente extrapolable, pues "países grandes, con sistemas federales, como México, Brasil y la Argentina tienen instituciones que funcionan muy bien, pero en cambio, los países pequeños suelen ser más regulares, aunque en muchos también hay algo de corrupción".

Alejandro Salas, director para América Latina de la ONG Transparencia Internacional asegura que "para luchar contra la corrupción no hay fórmulas mágicas. Necesitas las instituciones, la información, una Justicia independiente del poder político".