Era domingo a última hora de la tarde cuando la mujer entró con su auto al estacionamiento del templo, perteneciente a la Iglesia Universal del Reino de Dios. Iba a participar de una jornada de culto.

Estaba maniobrando para aparcar cuando, de pronto, giró el volante, aceleró y arrolló a un grupo de personas que hacía fila para entrar a la iglesia. Terminó chocando contra una pared.

A pesar de que había dos mujeres atrapadas debajo del vehículo, Dilza Maria Chianca salió y se fue corriendo. Quienes estaban alrededor reaccionaron rápido y lo removieron para sacar a las víctimas.

Dos mujeres murieron. Iraci da Silva Fabri, una policía de 48 años, y Rosemeire Rodrigues Gunter, una estudiante de 39. Además, otras cuatro personas resultaron heridas, entre ellas, un niño de siete años.

La versión que dio Chianca al ser arrestada es que falló la caja automática de su auto, lo que la llevó a perder el control. Se harán pericias para determinar qué ocurrió efectivamente.