Enviado de la ONU para personas con discapacidad como él y nominado al premio Nobel de la Paz en 2012: el ex vicepresidente Lenín Moreno, el hombre que impuso el "sonríe Ecuador", es el candidato presidencial del oficialismo para los comicios de 2017.

De talante conciliador, a diferencia del fuerte temperamento del mandatario Rafael Correa -su compañero de fórmula entre 2007 y 2013-, Moreno ocuparía el sillón presidencial al captar un 49% de la intención de voto, seguido del ex banquero Guillermo Lasso (16%), según la más reciente encuesta de Perfiles de Opinión.

Este administrador público, de 63 años, nacido en la provincia amazónica de Orellana, con estudios de medicina y psicología y autor de libros de humor, es la carta con la que el movimiento Alianza País planea extender su gobierno socialista tras 10 años en el poder.

Aplaudido por liderar como vicepresidente la misión solidaria Manuela Espejo, el primer diagnóstico de la situación de los discapacitados en Ecuador, Moreno complementó ese programa con el pago de un subsidio mensual (USD 240) para el cuidado de personas con limitaciones severas.

"Antes las personas con discapacidad estaban recluidas, escondidas; ahora salen con la frente en alto en busca de la felicidad y se unen al desarrollo nacional", decía Moreno, que sufre de paraplejia, sobre los resultados de su trabajo, que incluyó la entrega de viviendas y una ley que obliga a las empresas a contratar discapacitados.

La tarea que realizó en Ecuador lo catapultó en 2013 a Ginebra para desempeñarse como enviado especial del secretario de la ONU sobre Discapacidad y Accesibilidad.

El presidente Rafael Correa anunció la candidatura presidencial de Moreno (EFE)
El presidente Rafael Correa anunció la candidatura presidencial de Moreno (EFE)

– La política es como una suegra –

Lenín, como todos lo identifican, es un bromista al que no le hace gracia la impuntualidad.

Impecable en su presentación, de hablar pausado y sonrisa fácil, el ex vicepresidente -casado y padre de tres hijas- también promovió la campaña "Sonríe Ecuador, somos gente amable" para impulsar la convivencia pacífica.

Y definió con humor a la política. "Suelo decir qué tan fea es la política que a la suegra se llama la madre política", expresó Moreno en una ocasión con una gran sonrisa.

Para Moreno, que se moviliza en silla de ruedas, la risa fue el remedio para superar la pérdida de la movilidad en sus piernas a raíz de un disparo que dañó su médula espinal al ser asaltado en 1998. Su discapacidad no fue impedimento para que atravesara páramos y selvas acompañando a brigadas médicas.

"Siempre estaba dispuesto a mirar personalmente qué es lo que necesita la gente y qué opina", dijo a la AFP Sonia Robalino, quien fue jefa de su despacho en vicepresidencia.

Aunque aseguró no estar enamorado de la política, Moreno regresó a Ecuador para aspirar a la presidencia en binomio con el actual vicepresidente, Jorge Glas, un ingeniero eléctrico que lo sucedió en 2013 y ha sido el artífice del cambio de la matriz energética con la construcción de importantes hidroeléctricas.

"Lenín es una persona que se posicionó en la obra social y transmite mucho humanismo, mucha humanidad. Jorge tiene un perfil más técnico, transformó la matriz productiva", dijo hace una semana Correa.

Moreno, quien se define como una persona de "diálogos" y "consensos", no ha estado lejos de críticas de la oposición debido a que Quito financió su estadía en Ginebra o de voces –a las que Correa tildó de "el colmo de la miseria humana"- que piden un certificado médico sobre su condición de salud para gobernar.

Con información de Paola Lopez (AFP)