Télam 162
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El ministro de Hacienda Alfonso Prat-Gay expresó que "era muy importante para nosotros conseguir este acceso al mercado. Sin acceso al crédito hubiéramos tenido que hacer un ajuste fiscal en lugar de una estrategia gradualista para el déficit fiscal", reconoció el funcionario.

El ministro de Hacienda sostuvo que "hubo ofertas por 69.000 millones de dólares", al tiempo que anticipó que "será la última oferta de bonos en el año, en el mercado de los Estados Unidos". Precisó que las dos terceras partes de los inversores son de los Estados Unidos y una cuarta parte son de la Unión Europea".

El resultado de la colocación fue de USD 16.500 millones en total, unos USD 1.500 más que los previstos inicialmente. La emisión se dividió en cuatro títulos, uno a tres años, con una tasa de interés de 6,25% anual (USD 2.750 millones); a cinco años, con una tasa de 6,875% (USD 4.500 millones); a 10 años y tasa de 7,50% (USD 6.500 millones) y el de mayor plazo, a 30 años, por USD 2.750 millones y un rendimiento de 7,625% anual.

Anunció que la licitación tuvo una tasa promedio de 7,2%, en su retorno al mercado mundial de deuda desde su default de 2001. "La mancha del 'default' de 2001 se cierra definitivamente", dijo el funcionario. "El viernes, cuando se acrediten los fondos en nuestra cuenta, pagaremos 9.300 millones de dólares. Logramos 220 acuerdos con 'holdouts' de distinto tamaño", añadió.

"Nos decían que no íbamos a conseguir este dinero, que teníamos que pagar una tasa del 8,5% a 10 años y conseguimos financiarnos a una buena tasa promedio del 7,14% que igual vamos a seguir trabajando para bajarla", destacó.

De esta manera, Prat Gay se refirió a lo que se manejaba en el mercado financiero, donde YPF pagó una tasa del 8,5% en marzo para colocar un bono a diez años de plazo, o el 9,25% que hace un año pagó el ex ministro de Economía, Axel Kicillof, o el 16% que se le pago por préstamos a Venezuela.

El viernes 22 se pagarán a los holdouts USD 9.300 millones en efectivo

"Conseguimos una quita del 40% y resolvemos un problema", ponderó el economista, quien recordó que "acá había dos defaults, el gobierno de la convertibilidad y el del kirchnerismo que desde 2014 no podía pagar los cupones de los que habían entrado voluntariamente al canje".

Remarcó, además, que el acuerdo con los holdouts "no es para quedar bien con el exterior", sino "para que los argentinos tengan empleo digno y para que los empresarios vuelvan a invertir".

"Este es un año complejo de vencimientos y por eso es tan importante el programa financiero. Los organismos internacionales no tenían necesariamente un impedimento de jure, pero sí de facto. Era mucho más difícil prestarle a la Argentina si está en default", admitió.