El jóven Alejandro Fragoso batió el récord Guinness al alcanzar 94 horas seguidas viendo televisión y superar el récord anterior de 92 horas que habían logrado cuatro jóvenes austríacos hace pocas semanas.
Para lograrlo, Fragoso se colocó en un sofá de su apartamento de Brooklyn, Nueva York, junto con su amiga Molly Ennis y un paquete de bebidas energizantes. Su amiga, abandonó a mitad de camino y Fragoso llegó solo hasta el final y ganó dos mil dólares además de inscribir su nombre en el famoso libro de récords.
En los casi cuatro días que pasó frente al televisor, eligió ver capítulos de las series Game of Thrones, Battlestar Galactica, Twilight Zone, Curb Your Enthusiasm y Bob's Burgers, uno atrás de otro.
Las reglas Guinness para convalidar el récord mundial incluían tres obligaciones básicas:
- No podía dejar de mirar la pantalla del televisor en ningún momento.
- No podía conversar más de unas pocas palabras con sus acompañantes
- Tenía cinco minutos de descanso por hora para comer algo, ir al baño o simplemente cerrar los ojos.
Más Noticias
Uruguay presentó su plan de seguridad para la próxima década: nuevo rol de las Fuerzas Armadas y mayores penas al porte de armas
El gobierno de Yamandú Orsi anunció su prometido programa para los próximos 10 años; se apuesta apuesta a reducir la cantidad de personas que vive en la calle

De la escasez a la incertidumbre: claves para entender el nuevo capítulo del conflicto por el combustible en Bolivia
Tras más de dos años de irregularidades en el suministro, los bolivianos ahora enfrentan dudas sobre la calidad del producto, luego de que se registraran daños mecánicos atribuidos a gasolina contaminada

Científicos afirman que las nueces tienen beneficios antienvejecimiento: cuánto comer y cuándo
Incorporar este fruto seco a la dieta diaria ayuda a reducir la inflamación, proteger el organismo y mantener el bienestar a lo largo de la edad adulta

Leucemia en adultos: las señales silenciosas que pueden salvar una vida si se detectan a tiempo
Los especialistas insisten en prestar atención a ciertos cambios en la salud que, aunque parecen menores, pueden ser clave para el diagnóstico oportuno de una enfermedad frecuente en personas mayores
