Desde noviembre de 2012 que se realizó los primeros tatuajes, Jorge Rial se abrió al arte corporal. En aquella ocasión se había tatuado los nombres de sus hijas, Morena y Rocío, junto a un código de barras. "Los tatuajes son chicos y en cada antebrazo. Tenía ganas y me los hice. Me gustan mucho", dijo esa vez.

Pero los años corrieron y el gusto avanzó, lo que le llevó a hacerse más dibujos. Una cruz con una cinta que dice en latín "Memento mori" es el tercero. "Es lo que un esclavo le dijo al César después de ganar una batalla importante, le recordó que en algún momento iba a morir. Con eso hacían volver a la tierra al César. Es un recordatorio que tenemos que tener todos de que somos humanos y que en algún momento nos vamos a morir", explicó en Intrusos mostrándolo.

Luego llegó el cuarto. Fue durante unas vacaciones en Miami, en enero de este año "Essentia. Esencia en latín. Y el árbol de la vida. Para no olvidar las raíces", explicó el conductor en su cuenta de Instagram.

Pero parece haberse tomado este juego en serio y llegó el quinto. Y lo mostró con un video en Instagram: "Aquí comienza un proyecto: tatuarme un sello postal de cada ciudad o país que visito. Una manera de recordar la oportunidad que me dio la vida de conocer otras culturas y otra gente. Obviamente arranqué por el mejor lugar del mundo: Argentina y con el mejor tatuador: Face Tattoo".

Después fue Agustina Kämpfer, su novia, quien subió otro video a su cuenta de Instagram documentando el momento. "Lo llevaré a tatuarse mil veces, pero tengo un único requisito: de la cara para abajo, lo demás: ¡a volar!"