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Cristina Kirchner no practicaba ningún deporte -hacia gimnasia y ocasionalmente patinaba por las calles internas de la quinta- y desde la muerte de Néstor Kirchner, en octubre del 2010, los tradicionales picados de Olivos pasaron al olvido. El triunfo de Mauricio Macri obligó a los encargados del mantenimiento de la residencia presidencial a poner a punto varias de las instalaciones del predio, entre ellas las canchas de fútbol y tenis.

Según las facturas a las que accedió Infobae, el Gobierno gastó por ahora algo más de $150.000 para remodelar y mantener ambas canchas. Hasta el momento la única que registra actividad es la de fútbol: sin el Presidente -todavía arrastra el malestar físico por la fisura en su costilla-, funcionarios nacionales, porteños y bonaerenses confluyen en la quinta todos los martes por la noche para jugar al fútbol y comer asado.

Por el "mantenimiento de la cancha de fútbol, la provisión de maquinaria e insumos y los controles fitosanitarios (diciembre 2015)" Macri gastó 37.300 pesos. En el caso del tenis, el Estado desembolsó 40.000 pesos, facturados por Urbano Tennis SRL, por el "mantenimiento de la cancha de polvo cerámico", por un periodo de tres meses. El Gobierno pagó además $76.850 a la firma Polvera San Cayetano por la reparación de dicha cancha y el "retiro y colocación" del cerco perimetral.