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Apple se resistirá a la orden emitida por una magistrada federal estadounidense para que piratee los dispositivos de sus usuarios en relación con la investigación del tiroteo que culminó en masacre en San Bernardino, California, según anunció el CEO de la compañía, Tim Cook.

El director ejecutivo del gigante tecnológico afirmó que acceder a la solicitud socavaría el cifrado y crearía una puerta trasera que podría llegar a utilizarse en futuros dispositivos.

La dura respuesta de Cook, publicada el miércoles por la madrugada en el sitio web de la firma con sede en la ciudad californiana de Cupertino, se produjo luego de que la jueza Sheri Pym le ordenase a Apple que ayude al gobierno estadounidense a acceder a un iPhone encriptado que pertenecía a uno de los agresores del ataque en diciembre pasado.

La decisión, la primera de su clase, fue una victoria significativa para el Departamento de Justicia en un debate sobre legislación tecnológica que enfrenta la privacidad digital contra la seguridad nacional.

"Este momento pide un debate público, y queremos que nuestros clientes y la gente de todo el país comprenda lo que está en juego", dijo Cook en referencia a la orden emitida el martes por la magistrada Pym en California. La disposición "tiene implicaciones mucho más allá del caso legal en cuestión", agregó el directivo.

 AP 163
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El caso

Pym le ordenó a Apple que auxilie al FBI a infiltrarse en un iPhone cifrado propiedad de uno de los tiradores de San Bernardino, planteando el escenario para una batalla legal entre el gobierno federal y Silicon Valley por una decisión judicial sin precedentes.

El gobierno de Obama ha fomentado que se refuerce el cifrado de información para mantener a los consumidores a salvo en internet, aunque ha tenido problemas para encontrar un ejemplo convincente en sus argumentos.

En su comunicado, Cook señaló que la orden del Gobierno socavaría el cifrado, al emplear software especializado para crear lo que en la práctica es una puerta trasera, que comparó con una "llave maestra capaz de abrir cientos de millones de cerraduras".

"En manos equivocadas, este software –que ahora no existe– tendría el potencial de desbloquear cualquier iPhone en posesión de una persona", dijo Cook.

El CEO de Apple añadió que "el FBI podría utilizar diferentes palabras para describir esta herramienta, pero no se equivoquen: construir una versión de iOS que elude la seguridad de esta forma crearía, sin ninguna duda, una puerta trasera. Y si bien el Gobierno puede alegar que su utilización se limitaría a este caso, no hay modo de garantizar ese control".

El director del FBI, James Comey, les dijo la semana pasada a los miembros del Congreso que el cifrado es un gran problema para las fuerzas de seguridad y que se encuentran con que "hay un dispositivo que no puede abrirse ni siquiera cuando un juez dice que hay causa probable para abrirlo".

El fallo del martes vinculó el problema al ataque terrorista más mortífero en suelo estadounidense desde los ocurridos en septiembre de 2001 contra el World Trace Center y el Pentágono. Syed Farook y su esposa, Tashfeen Malik, mataron a 14 personas el 2 de diciembre en un tiroteo en una cena de fin de año con los colegas de Farook. La pareja murió más tarde en un enfrentamiento con la policía.

Fiscales federales le dijeron a la jueza el martes –en una sesión en la que no se le permitió participar a Apple– que no pueden acceder a un teléfono de trabajo utilizado por Syed Farook porque no conocen su contraseña y Apple no ha cooperado.

Según la ley estadounidense, un celular de trabajo es, por lo general, propiedad del empleador. La magistrada le dijo a Apple que proporcionara una estimación de cuánto costaría cumplir su orden, sugiriendo que el Gobierno podría pagar por el trabajo.

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Apple incluye un sistema de cifrado por defecto en sus iPhone desde 2014, que permite acceso al contenido de cualquier aparato sólo al usuario que conozca la contraseña del teléfono.

No quedó claro de inmediato qué creen los investigadores que podrían encontrar en el teléfono de trabajo de Farook o por qué la información no estaría disponible mediante otro proveedor de servicio, como Google o Facebook, aunque los investigadores creen que el dispositivo podría tener pistas sobre con quién se comunicó la pareja y a dónde podrían haber viajado.

La pareja se esforzó para destruir físicamente dos teléfonos celulares personales, aplastándolos de manera tal que el FBI no pudiera extraer información de ellos. También retiraron el disco duro de su computadora, el cual no ha sido encontrado a pesar de que investigadores bucearon durante días en un lago cercano en busca de potencial evidencia electrónica.

Farook no tenía consigo su teléfono de trabajo en el momento del ataque. Éste fue descubierto en una búsqueda siguiente y no se sabe si Farook se olvidó del iPhone o no le importaba que fuera encontrado por investigadores.