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Política jueves 11 de febrero 2016

Diego Bossio: "El peronismo tiene que renovarse y dejar de ser sectario"

Silvia Mercado

Por: Silvia Mercado smercado@infobae.com

jueves 11 de febrero 201613:30
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El diputado más conocido del Bloque Justicialista, Diego Bossio, estuvo en el piso de InfobaeTV para explicar las razones de la fractura con el FpV. Sin mencionar a Cristina Kirchner, dijo que el éxito de una gestión peronista se mide cuando la banda presidencial es entregada a otro peronista y que "si no se cumplieron los objetivos, se impone un baño de humildad".

El ex titular del ANSES aseguró que el nuevo bloque será oposición al gobierno nacional, aunque "no pondremos palos en la rueda, acompañaremos lo que consideramos que es bueno para la Argentina". "La población pide que la oposición ponga límites, no que se oponga porque sí", dijo.

— ¿Qué tiene que hacer el peronismo en este momento?
— Yo lo dije públicamente, es momento de debatir y no de obedecer. Hay momentos en donde la estructura del peronismo tiene que seguir una línea, porque está en funciones ejecutivas, porque hay un trabajo que se lidera por quien conduce el destino de la Patria y los destinos políticos. Si bien es siempre bueno debatir y aportar ideas, ahora hay que hacerlo especialmente, después de una derrota electoral. Porque hay que decirlo con todas las letras: nosotros perdimos las elecciones, y la verdad es que eso significa que hay que tener la humildad para reconocer la derrota y a partir de ese reconocimiento comenzar una nueva etapa. Es el momento de hacer de nuevo el peronismo. Si se pierde, y se sigue con la misma estrategia, el resultado va a ser el mismo. Es lo que estamos aportando un grupo de legisladores, porque yo escucho que injustamente se pone todo en mi persona, pero en realidad hay varias expresiones del peronismo que han tomado una decisión. Somos 18 legisladores, somos 5 gobernadores, somos sindicatos que entendimos que había que cambiar cuestiones de forma y cuestiones de método, y abiertos a la sociedad, de cara a la sociedad.

— Usted insiste en que hay que aceptar la derrota porque hay sectores kirchneristas, sobre todo, que aún no lo hicieron. ¿Por qué cree que se perdió?
— Es importante primero reconocer, es un sinceramiento frente a la sociedad. Las elecciones se ganan o se pierden, no se empatan como dicen algunos. El 49 por ciento es real pero se trataba de un ballotage. Si hubiéramos sacado el 49 en primera vuelta, naturalmente el resultado hubiera sido distinto. Necesitamos un baño de humildad. Yo dí un paso al costado en su momento por decisión mía, no me lo pidió nadie.

— Usted lo dice porque la ex Presidenta pidió un baño de humildad a la gran cantidad de candidatos a presidente y a gobernador que tenía el FPV.
— Exactamente, para allanar el camino para buscar la mejor estrategia. En ese sentido, nosotros entendemos que los baños de humildad tienen que darse en todo momento, también para reconocer los errores, qué nos pasó. Una vez un compañero gobernador me dijo que el éxito de una gestión se mide si yo le puedo entregar la banda a otro compañero. En ese sentido, nosotros no hemos cumplido con los objetivos. Nosotros teníamos la expectativa de que Scioli fuera presidente de los argentinos. Frente a este escenario, hay un grupo de compañeros que tomamos un camino. Es injusto que se ponga solo en mi, porque hay una discusión en el peronismo que está buscando un esquema más horizontal, pensando en las necesidades que tienen nuestras provincias, porque quieren que a la Argentina le vaya bien para que a los argentinos les vaya bien. Están pasando cosas en el peronismo, se está debatiendo, y es sano que se debata.

— ¿La ruptura del bloque es funcional a Macri, como dicen en el kirchnerismo duro?
— Nosotros somos opositores a Macri, seguramente nos vamos a enfrentar en el 2017 y en el 2019. Eso no significa que no tengamos que avanzar y ayudar a resolver las cosas que son buenas para la gente, enriquecer sus proyectos, oponernos en algunos temas, respaldar otros. Esa es la lógica de la oposición, no queremos oponernos a todo. No queremos decir que está todo mal y poner palos en la rueda. No estoy de acuerdo con los que dicen "cuanto peor, mejor". Nosotros queremos que a la Argentina le vaya bien, y queremos que al Gobierno le vaya bien, porque los costos que sufrirán los más humildes, sobre todo, serán altísimos. Yo trabajé mucho en la campaña de Daniel Scioli, usted lo sabe, porque yo vine muchas veces acá a defender a nuestro candidato, yo quería que él gane. No ví que todos mis compañeros trabajaran con igual intensidad por Scioli.

— De los funcionarios del gobierno nacional, creo que fue el que más trabajó por la campaña de Scioli.
— Porque estábamos convencidos y queríamos evitar muchas de las cosas que hoy estamos viendo con preocupación. Despidos, discriminación a agentes del Estado que cumplen una función y que por el simple hecho de tener un color político distinto son discriminados. Vemos con preocupación que se oriente todo al sector externo y no se tenga en cuenta el consumo interno. Eso no significa que vayamos a poner palos en la rueda, pero hay que ver bien lo que está pasando. Cuando uno analiza el proceso político, vemos que en el Senado bonaerense hubo ruptura, y nadie se escandalizó. En Diputados bonaerenses, se votó en forma separada. En el Senado nacional se verá algo similar. Viene un momento de mucho debate, un tiempo nuevo en la Argentina. Las rupturas en el peronismo se vienen dando hace varios años. Se fue Sergio Massa, el peronismo de Córdoba, el peronismo de La Pampa. De cara a la gente hay que discutir qué queremos del peronismo. Yo no tengo ningún acuerdo con Macri, ni con Emilio Monzó. Salvo las reuniones institucionales que mantiene el presidente de nuestro bloque (Oscar Romero), nuestro único acuerdo es defender los intereses de los argentinos con responsabilidad, con el mandato de los gobernadores que tienen responsabilidad de gobierno, y con el mandato de los peronistas que quieren que el peronismo sea una opción superadora.

— Históricamente el peronismo no fue un buen opositor, siempre jugó al filo de la democracia, por decirlo de un modo suave.
— Pasó eso, pero también el peronismo fue proscripto. Esta es otra etapa, cuando queremos que le vaya bien a los argentinos, por eso tenemos que acompañar las cosas buenas de un gobierno, de las que estamos convencidos, con mucho debate y con mucho límite. La población quiere que la oposición ponga límite pero no que seamos oposición porque sí, por interés de un sector político. Nos vamos a oponer cuando creamos que es malo para la Argentina y vamos a apoyar lo que sea bueno para la Argentina. Yo estaba recordando el otro día que cuando se presentó el canje en el 2010, tuvimos el apoyo de la oposición, con lo cual me parece que en una Argentina que tiene que madurar republicana y democráticamente tenemos que dar este debate. Nosotros queremos un peronismo democrático, que tenga una visión federal, que rescate sus banderas, que sea oposición y que se presente como alternativa para el 2017 y 2019. Y el diálogo tiene que ser la base. No puede ser que porque me siento a hablar con alguien como Sergio Massa, a quien en algún momento critiqué mucho, sea descalificado.

— Usted es muy joven, ¿desde cuándo hace política?
— Tengo 36 años. Voté por primera vez en el 99. Estuve en el ANSES siete años, antes acompañé a Celso Jaque en su campaña a gobernador por Mendoza, después en la gobernación y luego en su etapa como senador nacional.

— ¿Imagina que el peronismo saldrá fortalecido de esta salida del poder?
— Para que salga fortalecido hay que abrir los brazos y hay que invitar a todos, no ser sectario, para que todos los que puedan aportar y sientan los valores peronistas se sientan parte. Sin tener el peronómetro. Hay que entender el momento que está viviendo la sociedad. El peronismo tiene vocación transformadora y naturalmente creemos que tiene que renovarse. No es solo un tema generacional, también hay que sacar lo mejor de las experiencias. Cuando uno tiene una reunión con alguien de los sindicatos o con alguien como José Luis Gioja, uno aprende muchísimo. La renovación no es solo una cuestión generacional, sino un camino para encarar. Hay una nueva camada de gobernadores, de intendentes.

— ¿Considera que Máximo Kirchner o La Cámpora han sido sectarios?
— No creo que la gente quiera ningún tipo de agresión personalizada. Las adjetivaciones hay que dejarlas. Los que formamos parte de la campaña tenemos que asumir nuestra responsabilidad, hay algunos que tienen una cuotaparte de responsabilidad mayor, algunos tenemos una cuotaparte menor. Si esos gestos de humildad no existen estamos dándole la espalda a la sociedad.


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