Nicolás Stulberg 162
Nicolás Stulberg 162

Aun en medio de la feria judicial, la jueza Fabiana Palmaghini parece decidida a imprimirle celeridad a la investigación por la muerte de Alberto Nisman. Es que a un año del hecho la Justicia aún no determinó si fue un suicidio o un homicidio y crece la presión para que se llegue a un resultado.

Mientras Viviana Fein fue instructora de la causa, abundaron las diferencias entre las partes. En su análisis de la evidencia, los peritos oficiales y los propuestos por el empleado informático Diego Lagomarsino concluyeron que Nisman murió de pie, pero los expertos de la querella coincidieron en que estaba de rodillas frente a la bañera. La discrepancia es clara para despejar la duda más básica del caso.

 Adrián Escandar 162
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En orden de echar luz sobre ése y otros puntos en conflicto, la jueza –ahora a cargo de guiar la investigación convocó una "junta interdisciplinaria". Tras haber recabado información en todos los gabinetes criminológicos de las fuerzas de seguridad, resolvió convocar a especialistas en criminología para que oficien como peritos oficiales y confronten todos los puntos de discrepancias de dos pericias ya realizadas.

Palmaghini no fijó todavía una fecha para la junta, ya que las partes podrán proponer otros profesionales, sugerir "puntos de pericia" u otras diligencias que crean útiles.

La decisión fue tomada en sintonía con lo que había reclamado oportunamente la ex mujer de Nisman, la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, para que se realizaran, de manera conjunta, el peritaje médico sobre el cuerpo de Nisman y el criminológico, en la escena de la muerte.