Presupuesto bonaerense, primer round en la recomposición del PJ

La pulseada con Vidal sirvió para evidenciar alineamientos, encumbrar a los intendentes y disputar protagonismo al massismo. La Cámpora no se alinea, pero quiere mantener los pies en el plato. Cumbre en Santa Teresita

Guardar
Verónica Magario, Gustavo Menéndez y
Verónica Magario, Gustavo Menéndez y Mariano Cascallares en la primera línea del balcón de la legislatura bonaerense, durante el debate por el presupuesto 162

En la noche del jueves, la legislatura bonaerense aprobó una ley de presupuesto que prevé un endeudamiento de 60 mil millones de pesos, de los cuales 10 mil irán a los municipios de modo directo, siguiendo los criterios establecidos para la coparticipación, para obras de infraestructura y seguridad.


El trámite de aprobación de la ley tuvo una particularidad: fue seguido por los intendentes del Frente para la Victoria desde los palcos de la Legislatura provincial, algo pocas veces visto. Los jefes comunales no estuvieron allí por el espectáculo: la aprobación coronó un mes de duras negociaciones en las que muchos lamentaron el cheque en blanco dado meses atrás a "La Jefa" para el armado de listas. Necesitados de fondos para sus municipios, muchos apoyaban el presupuesto pero se encontraron con que los legisladores de su partido no les respondían. Finalmente, la votación sirvió para medir fuerzas y poner blanco sobre negro en torno a las alineaciones partidarias.


"Cristina había dicho que si votábamos el presupuesto, no hiciéramos macanas", explicó un importante dirigente partidario a Infobae. Por eso, justifican no haber votado el presupuesto inicial y, ahora, se anotan como una victoria propia la ley aprobada, que prevé un endeudamiento de menos de la mitad que el contemplado inicialmente. "El presupuesto que presentaron al principio era una desastre", le dijo a Infobae un ex funcionario sciolista, hoy intendente. También, creen, les sirvió para dejar en off side al massismo, cuyo acuerdo con Vidal no alcanzó para destrabar la ley.


La Cámpora estuvo -otra vez- en el centro del huracán. La organización ultrakirchnerista acató el mandato cristinista como dogma de fe y se mantuvo firme en el rechazo hasta, incluso, el jueves, cuando votaron en contra del endeudamiento, desoyendo el pedido de la mayoría de los intendentes. De los poco más de 40 intendentes con que cuenta el PJ, sólo los cristinistas Juan Patricio Mussi (Berazategui), Jorge Ferraresi (Avellaneda) y Francisco "Paco Durañona (San Antonio de Areco) mantuvieron su postura contra el presupuesto y fueron señalados por sus pares como los perdedores de la jornada.


De los más de 40 intendentes del PJ, sólo los cristinistas mantuvieron su postura contra el presupuesto

Máximo Kirchner, Andrés "El Cuervo" Larroque, Eduardo "Wado" de Pedro y José Ottavis lideraron la oposición al presupuesto y fueron, según a quién se consulte, los principales derrotados. Sin embargo, desde La Cámpora explicaron a Infobae: "Dijeron que 'Wado' estaba presionando a los legisladores, y nada que ver, está de vacaciones. Votamos en contra porque estamos ideológicamente en contra del endeudamiento, pero el bloque no se rompió". Un joven intendente del norte del Conurbano coincidió, en diálogo con Infobae, con el diagnóstico: "Bajaron y explicaron por qué votaban en contra... Yo pensé que ni siquiera iban a dar la cara, pero no, tuvieron las pelotas de bajar, hablar, y aceptaron el resultado".


Dentro del peronismo, la novedad fue el encolumnamiento de "antiguos" y "modernos". El peronismo más tradicional y la liga de jóvenes intendentes -muchos de ellos, estrenando cargo por estos días- votaron en el mismo sentido, por lo que Fernando Espinoza, presidente del partido y uno de los más urgidos por "reorganizar" al PJ provincial, tomó nota del dato y comenzó a trabajar con Juan Pablo de Jesús, intendente del Partido de la Costa, para organizar un encuentro de intendentes el sábado próximo frente al mar en Santa Teresita.


Sin embargo, la reorganización se hará esperar. Urgidos por la necesidad de tomar las riendas de sus municipios, donde algunos "barones" han dejado el campo minado de regalos envenenados, los intendentes más jóvenes no tienen apuro por tomar las riendas partidarias. Aspiran, más bien, a consensos puntuales en torno a temas específicos, como lo fue el del presupuesto. Reclamaran, sí, un lugar relevante en las discusiones, como sucedió en este caso: inicialmente, los negociadores eran sólo legisladores, mientras que en la comisión final hubo 12 integrantes: 3 diputados, 3 senadores y 6 intendentes.


"Ya habrá tiempo para reorganizar el partido, y llegado el momento, reclamar lugares en el armado de listas", explicaron a Infobae desde el entorno de un encumbrado intendente del sur del Conurbano. Por el momento, agregan, el desafío será resistir a los embates del macrismo y el massismo que, creen, apuestan a la división del partido.