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Política viernes 15 de enero 2016

La Casa Rosada que heredó Mauricio Macri: cucarachas, comida en mal estado y baños sucios

Federico Mayol

Por: Federico Mayol fmayol@infobae.com

Infobae accedió a la auditoría que el Gobierno hizo para conocer el estado en que el kirchnerismo dejó el histórico edificio. "Abundancia de bichos en lugares laborales y paredes en mal estado", dice, entre otras cosas

viernes 15 de enero 201606:00
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Abundantes bichos y cucarachas. Deficiencias en la lavandería. Baños mugrosos y con mal olor. Frutas y verduras en mal estado. Y hasta sábanas derruidas en la habitación presidencial. Son algunas de las conclusiones del relevamiento que una consultora privada realizó durante días en la Casa Rosada por pedido del nuevo Gobierno, y al que Infobae tuvo acceso. Es otro costado de la herencia, la palabra de moda por la nueva administración para explicar varias de las últimas medidas, algunas incómodas y antipáticas y, en muchos casos, resistidas con fervor por la anterior gestión.

En este caso, el presidente Mauricio Macri encargó una suerte de auditoría de todos los rincones de la Casa Rosada ante la proliferación de quejas sobre el estado de varias de las instalaciones del edificio. Con el relevamiento terminado, los asesores presidenciales decidirán los pasos, mientras apuran la refacción y la limpieza de las áreas más sensibles.

"En cuestiones edilicias resaltan el mal estado de las paredes, el abandono de materiales de trabajo en áreas donde no corresponden, la existencia de baños inutilizables y por sobre todas las cosas la abundante existencia de cucarachas y bichos en lugares laborales. Muchas veces el personal no tiene el equipamiento adecuado para poder desempeñar su trabajo de manera eficiente", es una de las conclusiones del informe.

Ese "abandono de materiales de trabajo en áreas donde no corresponden" reflejado en la auditoría estuvo hasta estos días al tope de las quejas de los nuevos funcionarios. Como el caso de uno de los más estrechos colaboradores de Macri. A los pocos días de asumir tocó la puerta de lo que sería su nueva oficina, en el primer piso. Cuando entró se encontró con muebles viejos y rotos y madejas de cables apilados en toda la habitación. Desde el fondo, se asomó un empleado. Trabajaba en esas condiciones desde hacía años, detrás de un escritorio entre pilas de escombros.

"Hay abundancia de cucarachas y bichos en lugares laborables"

"Hay abundante cantidad de personal que fuma en lugares indebidos, tirando las colillas en cualquier lugar. Hay una escasez de tachos de basura. La lavandería cuenta con un solo equipo activo. La secadora debe ser frenada a mano y recibieron una hace un año que nunca fue enchufada. Las dos máquinas principales no funcionan. Los baños no son higienizados todos los días, no tienen jabón o papel. Existen inodoros sin bacha y con un alto grado de suciedad y mal olor. Faltan rejillas y no todo el personal cuenta con carros de limpieza, teniendo que transportar manualmente los materiales", es otro de los aspectos que señala el relevamiento en relación al estado de varios de los baños.

En relación a la cocina, lindera con el comedor en el que almuerzan a diario los empleados, en el último piso, la situación es similar. "Hay hornos que no funcionan, frutas y verduras en mal estado, alimentos no identificados y una escasez de recursos para poder satisfacer al total de la gente que usa el comedor. También hay bichos cerca de la comida, que a veces está guardada en lugares incorrectos", revela el documento. El comedor de Casa Rosada todavía conserva el precio que en su momento fijó el kirchnerismo: se almuerza por tres pesos. La idea del Gobierno, en este caso de la Secretaría General de la Presidencia, la oficina que se encarga de estas cuestiones, es –según fuentes oficiales- aumentar considerablemente el precio del menú y darle la concesión a una empresa con trayectoria en el rubro.

La auditoría también realizó una inspección en lo que rotuló como "servicios presidenciales", y que da cuenta del estado de la habitación presidencial, cerca del despacho del jefe de Estado. "Es necesario renovar el servicio de blancos -toallas, sábanas viejas y en mal estado-, así como también reequipar la habitación. La cocina no está limpia, hay platos sucios y nuevamente, algo que ya es hasta repetitivo durante el informe, la existencia de bichos y cucarachas cerca de los alimentos", concluye el documento de la consultora.

Además del relevamiento en la Rosada, la nueva gestión también se encargó de llevar adelante refacciones en la Quinta de Olivos, a la que Macri y su familia planean mudarse en unas semanas. A las remodelaciones en el interior de la vivienda principal, Christian Claret –el funcionario a cargo de la residencia presidencial- encabeza las obras en la cancha de golf y la de tenis y en los jardines de la quinta. La cancha de fútbol ya fue inaugurada días atrás. En tanto, el jefe de la Casa Militar ya se contactó con el jefe de la Policía bonaerense, Pablo Bressi, para empezar a coordinar la seguridad del perímetro de la residencia.

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