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"Las palabras del Papa el domingo en Cuba fueron fundamentales, porque al enviar un mensaje claro, en el que advertía a Colombia de que no podía permitirse otro fracaso, se aceleró el proceso para sellar un acuerdo de paz", aseguró en una charla con la prensa Marco Impagliazzo, presidente de la Comunidad de San Egidio, el movimiento católico que facilitó los contactos entre la narcoguerrilla de las FARC y la Santa Sede.

El jefe de la Iglesia católica y sus consejeros más cercanos habían sido informados con tres días de anticipación sobre el alcance del pacto. "El acuerdo está listo, están por anunciarlo", fue el mensaje que llegó y todos estaban esperando.

"Desde hace 20 años mantenemos contactos con las FARC. Nos han usado como palomas mensajeras para la paz", contó por su parte el historiador Gianni La Bella, también de la Comunidad de San Egidio, quien entregó en mayo y agosto dos misivas de la guerrilla comunista al Papa en las que la organización garantiza su voluntad de llegar a la paz y pide su intervención.

Las FARC son una organización narcoterrorista que tiene en vilo a Colombia desde hace décadas. Es la más antigua de las milicias armadas que aún sobreviven en América Latina. Tiene vinculación con los carteles de la droga de México y con el grupo terrorista islámico Hezbollah. Su actividad es seguida de cerca tanto por los Estados Unidos como por la Unión Europea, que denunciaron su propósito terrorista en los foros mundiales. Además de las drogas y el terror, las FARC propician el lavado de dinero en la región, proveniente del narcotráfico y del tráfico de armamento.

Las FARC contaron con la complicidad del régimen venezolano de Hugo Chávez primero y Nicolás Maduro en la actualidad por cuyas fronteras se filtran toneladas de kilos de cocaína que terminan en Europa gracias a la logística ofrecida por Hezbollah.

El acuerdo que está en sus tramos finales sobre la justicia transicional y el plazo de seis meses fijado para un convenio final fue fustigado en diversos foros y causó indignación en las redes sociales. Bajo el hashtag #AcuerdoDeImpunidad miles de usuarios manifestaron sus críticas por lo firmado entre Santos y la cúpula terrorista.

El Papa "está seguramente muy feliz" por el entendimiento anunciado en Cuba, adelantó desde Estados Unidos el portavoz vaticano, padre Federico Lombardi. "Todos estábamos esperando el acuerdo", añadió el vocero, quien recordó los numerosos pedidos lanzados por el Pontífice a favor de las negociaciones de paz y el ofrecimiento al mismo presidente colombiano, Juan Manuel Santos, de que contara con él.

Francisco, que celebra su primera visita a Estados Unidos, no se ha pronunciado aún sobre el tema.

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La Iglesia liderada por el papa Francisco está muy involucrada en los conflictos regionales de América Latina. Entre los casos más emblemáticos, figura el deshielo entre Cuba y Estados Unidos, pero hay muchos otros puntos calientes, entre Bolivia y Chile, Venezuela y Colombia, Nicaragua y Costa Rica, Haití y República Dominicana.

En todas estas situaciones la Iglesia católica, por orden del mismo Papa, ha ofrecido mediaciones, buenos oficios, abrió canales, acercó las partes y propició acuerdos.

Desde que fue elegido al trono de Pedro en marzo del 2013, Francisco ha sido candidato todos los años al Premio Nóbel de la Paz, galardón que ningún pontífice ha obtenido y que este año podría lograr en octubre.

Las estructuras de la Iglesia católica y, en particular, la Comunidad de San Egidio manifestaron también su voluntad de aportar su experiencia al llamado posconflicto. "Nuestro primer compromiso es con la educación, con las escuelas de la paz", aseguró Impagliazzo, quien servirá de mediador con la Unión Europea para obtener aportes.

"Nosotros hemos seguido los buenos ejemplos logrados en Mozambique, Níger, Guinea Conakry, Costa de Marfil", dijo.

Así, el papa Francisco –el primer pontífice latinoamericano– se consagró ayer como el gran pacificador de la región: logró la reconciliación entre Cuba y Estados Unidos y contribuyó a sellar un acuerdo histórico para firmar la paz en Colombia.