Cuando el director David Frankel rodó El diablo viste a la moda (Devil Wears Prada, 2006), solo se asignaron 100.000 dólares de presupuesto para vestuario. Para ser una película que transcurre en el ambiente de la moda –y con un presupuesto total de 35 millones de dólares–, casi nada. Así, mucha de la ropa y de los accesorios que aparecen en pantalla fueron préstamos y canjes.
Los anteojos oscuros que usa Meryl Streep despertaron enseguida la atención del mundo fashion. Todas querían tenerlos. ¿Pero de qué marca son? Eso sigue siendo un misterio. Se le atribuyó el diseño de los lentes tanto a Fendi como a Chanel, aunque los aficionados sostienen que se trata de un modelo vintage de la década del 70, obra de Versace.
Han ocultado muchas de las miradas más cautivadoras de la historia del cine y, sin embargo, los lentes son un accesorio que, desde el cine, ha marcado tendencias y ha impuesto modelos inmortales.
Para atrapar al ladrón (To Catch a Thief, 1955) es una parte fundamental de la filmografía de Grace Kelly, la actriz que cumplió el sueño de Cenicienta y llegó a princesa. Una de las escenas más icónicas transcurre en la playa, donde ella luce traje de baño, turbante y unos lentes de sol gatunos –la marca es un misterio– que desde entonces nunca pasaron de moda.
Para atrapar al ladrón (To Catch a Thief, 1955) es una parte fundamental de la filmografía de Grace Kelly, la actriz que cumplió el sueño de Cenicienta y llegó a princesa. Una de las escenas más icónicas transcurre en la playa, donde ella luce traje de baño, turbante y unos lentes de sol gatunos –la marca es un misterio– que desde entonces nunca pasaron de moda.
La polémica sobre los lentes de Audrey Hepburn en Desayuno en Tiffany's (Breakfast at Tiffany's, 1961) es de larga data. No está documentado quién fue el diseñador y muchas de las sospechas recaen sobre los Ray Ban Wayfarer, aunque hay también quienes afirman que el diseño pertenece a Oliver Goldsmith.
Belle de Jour, de Luis Buñuel (1967) fue la consagración de Catherine Deneuve como paradigma del glamour. Todo lo que la actriz francesa luce, incluyendo los lentes, fue creación de un jovencísimo Yves Saint-Laurent, que apenas tenía 29 años y que iniciaría, a partir del rodaje, una amistad para toda la vida con Deneuve.
Taxi Driver, una de las obras más interesantes de Martin Scorsese (1976) pone lentes de sol en la cara de Robert De Niro. Pero también los luce, casi como un juego, en la infantil Jodie Foster (tenía apenas 14 años), que usa anteojos enormes y plásticos, en rosa y en verde, alternadamente.
Annie Hall (1977) es una de las películas más recordadas de Woody Allen. Los lentes de Dianne Keaton fueron un exitazo y se volvieron inmortales. Los Retrosuperfuture son la versión actual.
Michelle Pfeiffer en Scarface (1983) es puro glamour en medio de la violencia. Los "ojos de gato" eran moda a principio de la década del 80 y Pfeiffer le rinde tributo con un modelo algo exagerado en tamaño, pero que lleva con toda la onda del mundo y más. Burberry comercializa un modelo idéntico.
Pocas mujeres fueron tan exitosas a la hora de marcar tendencias como Madonna, la reina del pop. Buscando a Susan (Desperately Seeking Susan, 1985) probablemente sea una de las películas más tontas y aburridas del mundo, un legítimo desperdicio de celuloide. Y, sin embargo, sus Dolce & Gabbana fueron un boom.
Top Gun (1986) es quizás el mayor tributo a los lentes oscuros y las camperas de cuero. Porque no solo es Tom Cruise, también es ella: Kelly McGillis, ícono sexual ochentoso, impone los Ray Ban Aviator y la "bomber jacket" (la campera de aviador) para las chicas.
Tanto Susan Sarandon como Geena Davis en Thelma & Louise (1992) usan lentes. Pero son los de Sarandon, un modelo de Tom Ford, los que se imponen tras el éxito de la película.
John Lennon –el solista, el Lennon después de los Beatles– inmortalizó los icónicos lentes redondos. Cambio de hábito (Sister Act, 1992), o cómo ponerle un toque glam a una falsa monja, tuvo como protagonista a Whoopi Goldberg, quien usa, justamente, un modelo Lennon. Y hábito.
Lolita (1997) revisitó el libro de Vladimir Nabokov sobre un amor prohibido entre un adulto y una chica adolescente. Los "cupidos" de Sue Lyon fueron replicados por tantísimas marcas, incluyendo Wildfox y Forever 21. Complicados de combinar, pero siempre divertidos.
Notting Hill (1999) muestra a una de las mayores divas de Hollywood, Julia Roberts, haciendo exactamente de eso: una de las mayores divas de Hollywood. Los lentes con los que intenta, con escaso éxito, mantener el anonimato, son de Ralph Lauren.
The Matrix (1999) impuso los abrigos largos de cuero y los lentes oscuros de acero inoxidable diseñados por la marca Blinde. Carrie Anne Moss, símbolo sexual de pelo corto y figura andrógina, marcó tendencia.
En los tiempos en que Kate Hudson era solo "la hija de Goldie Hawn", Cameron Crowe filmó Casi famosos (Almost Famous, 2000). La imagen de la blonda adolescente, también con un modelo "Lennon" sin marca o diseñador que lo identifique, llegó al poster, aunque los que más usa en la película son cuadrados.
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