La presidente brasileña, Dilma Rousseff; y la canciller alemana, Ángela Merkel, reafirmaron su compromiso contra el cambio climático y sentaron las bases para aumentar las inversiones germanas en un Brasil ávido de capitales extranjeros.
La visita de Merkel a Brasil también supuso la inauguración de un nuevo mecanismo de diálogo político intergubernamental, que incluirá reuniones bianuales de jefes de Estado y en el que esta ocasión han participado seis ministros y cinco viceministros alemanes y cerca de veinte miembros del gabinete de Rousseff.
En el marco de la visita, fueron firmados acuerdos de intenciones para ampliar, en un futuro, la cooperación en materia de economía e inversiones, ciencia y tecnología, energías renovables, educación, medioambiente, investigación marítima y puertos, entre otras.
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Más concretos fueron una serie de créditos y donaciones alemanas para proyectos en defensa del medioambiente en Brasil, y sobre todo en la Amazonía, que sumaron unos 500 millones de euros que serán desembolsados, casi en su totalidad, por el banco de fomento alemán KFW.
En ese sentido, ambas mandatarias subrayaron su compromiso con iniciativas que puedan impedir el temido aumento de dos grados en la temperatura del planeta, que será uno de los asuntos centrales de la conferencia de la ONU sobre cambio climático que se celebrará en París en diciembre próximo.
Según Merkel, "lo más importante es que cada país haga lo que puede hacer y contribuya para evitar que la temperatura del planeta suba otros dos grados".
Fueron firmados acuerdos de intenciones para ampliar la cooperación
En el caso de Alemania, la canciller indicó que, además de la cooperación ofrecida a otros países, ha determinado la creación de un fondo de 500 millones de euros exclusivamente dedicado a asuntos relacionados con la protección del planeta.
Rousseff, por su parte, anticipó algunas de las metas que se impondrá su país, entre las cuales se comprometió a acabar con la desforestación ilegal en la Amazonía para 2030.
Además de la desforestación ilegal "cero", Rousseff adelantó que Brasil se comprometerá a restaurar una superficie de doce millones de hectáreas devastadas en la Amazonía y también a "neutralizar las emisiones" de gases contaminantes debidas a la tala de bosques.
La mandataria explicó que quiso hacer ese anuncio en presencia de Merkel, "en consideración a la lucha de Alemania por la reducción de emisiones y de su impacto climático".
Aunque sea de momento una promesa, la mejor noticia para Rousseff fue el interés manifestado por Merkel en las concesiones de obras al sector privado que Brasil prepara en las áreas de infraestructura y desarrollo de energías renovables.
"Tenemos interés en cooperar con energías renovables y también en dar todo el apoyo en el área de infraestructura y de líneas de transmisión" de electricidad, declaró Merkel junto a Rousseff, en un breve pronunciamiento frente a los periodistas.
Renovaron su respaldo a las dilatadas negociaciones para un acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur
Las licitaciones de proyectos para esas áreas comenzarán en los próximos meses y constituirán para Brasil la posibilidad de captar importantes capitales extranjeros, a fin de suplir la fuerte caída de la inversión estatal derivada del ajuste fiscal que el Gobierno se impuso para enderezar la maltrecha economía del país.
Según las previsiones oficiales, la economía brasileña cerrará este año con una contracción del 1,5 %, aunque los analistas del sector privado elevan esa tasa a un 2 %, en un escenario de elevada inflación y aumento del desempleo.
En el apartado económico y comercial, tanto Rousseff como Merkel renovaron su respaldo a las dilatadas negociaciones para un acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, que ahora parecen encaminarse hacia un intercambio de ofertas antes de fin de año.
El Mercosur, formado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela, fue definido por Merkel como un "grupo heterogéneo" con el cual Alemania desea hacer negocios, por lo que expresó su apoyo a las tratativas y dijo confiar en que sean "aceleradas".
Rousseff, a su turno, consideró que concluir esas negociaciones será "un gran paso hacia una mayor cooperación" entre ambos bloques y también entre Alemania y Brasil.
"Alemania es la cuarta economía del mundo y Brasil la séptima. Alemania es la mayor economía de Europa y Brasil la mayor de América Latina, por lo que en este escenario de incertidumbre internacional, esta sociedad (entre ambos países) es aún más importante", concluyó.
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