Macri sepulta hoy la elección porteña y relanza su candidatura presidencial

Guardar
  162
162

Tenía agendado el ballottage en el calendario electoral pero no creyó que iría a sudarlo tanto. Esta noche, cuando termine de procesar el resultado de la incómoda contienda entre Horacio Rodríguez Larreta y Martín Lousteau y se muestre triunfante en el escenario de Costa Salguero, Mauricio Macri habrá sepultado la elección porteña y relanzará una vez más su candidatura presidencial, la más crucial y compleja de las ambiciones del PRO. Crucial porque de ahora en más el jefe de Gobierno deberá demostrar si fue capaz en estos años de transformar un partido vecinalista en una competitiva fuerza nacional. Compleja porque hay una preocupación suprema que le quita el sueño por estos días a casi todos los dirigentes partidarios: "Ahora hay que contar los votos".

Es a lo que deberán abocarse Macri y los suyos full time a partir de esta misma noche, cuando eventualmente terminen de festejar la retención de la jefatura de la ciudad de Buenos Aires, la algarabía que les quedó trunca hace dos semanas cuando Lousteau los obligó a transitar dos semanas más de campaña. El fastidio por ese esfuerzo extra de los dirigentes del PRO, que aunque se cansaron de repetir la estadística del ballottage porteño pensaron que esta vez podían doblegarla, es inocultable. Lo van a disfrazar, sin embargo, con un nuevo escenario victorioso en la noche de Costa Salguero, como señal de fortaleza y como un nuevo puntapié para el relanzamiento presidencial del ex presidente de Boca Juniors.

La preocupación por los votos que deberán tratar de zanjar en las próximas semanas los principales responsables de la estrategia política del PRO está centrada en la provincia de Buenos Aires, distrito emblema que será testigo de las reales fortalezas y debilidades de las aspiraciones nacionales de Macri. Desde mañana, el jefe de Gobierno dedicará casi todos sus días de cara al 9 de agosto a fatigar las calles del Conurbano bonaerense. Según uno de los tantos sondeos que se desmenuza en el búnker de la avenida Belgrano y la calle Balcarce, en San Telmo, en el que se teje la estrategia electoral y publicitaria, el 56 por ciento de los bonaerenses todavía no sabe por quién votar.

Allí estará centrada la atención de los cerebros comunicacionales del PRO, que a partir de mañana tratará de inundar los canales de televisión, las emisoras de radio y las redes sociales con los nuevos spots publicitarios de acuerdo a lo regulado por la ley de publicidad electoral. "Así que no parezco una gobernadora de la Provincia. Entonces empezamos bien", es una de las frases pronunciadas por María Eugenia Vidal en una de las piezas que se verán desde esta semana. En el caso de Macri, la publicidad está centrada en uno de los conceptos de la campaña: "Darle la voz a la gente". Será un abanico de 50 spots hasta las PASO con escenas del candidato cara a cara con diversos anfitriones que lo invitaron a visitar sus casas en todo el país. "Para nosotros, toda la campaña es una gran conversación", explica Marcos Peña, secretario General del Gobierno porteño, uno de los que trabajó en los avisos junto a Miguel de Godoy, secretario de Medios, y los creativos Andrés Gómez y Joaquín Mollá.

El desafío de ellos tras el cierre de la elección porteña de hoy será el de demostrar la efectividad de sus números en el barro de la política. Es que en la obsesión por los números, el PRO es imbatible. Según dicen, Macri recorrió 150 casas en todo el país y aún tiene 350.000 visitas pendientes, deuda que no podrá saldar. Y más de 614.000 voluntarios anotados para apuntalar la candidatura del jefe de Gobierno, de los cuales algo más de 100.000, por ahora, fueron contactados y contenidos.

¿Alcanza? Es la mayor de las incógnitas. Preocupa, y mucho. Fue una de los temas más conversados en la cena de recaudación que el ministro de Hacienda y candidato en Lanús, Néstor Grindetti, realizó en la noche del viernes en el gimnasio del club El Polvenir, en Gerli, con gran parte del gabinete, que aprovechó la veda porteña y pasó del otro lado del Puente Pueyrredón. Entre pechugas de pollo con crema de puerros y galette de provolone y abundante vino tinto, uno de los operadores bonaerenses se atrevió a dilucidar parte de la estrategia. "Les vamos a pedir a nuestros fiscales que cuiden nuestras boletas, pero también las de Aníbal Fernández", dijo, entre risas. Es parte del deseo macrista: el de polarizar en la provincia de Buenos Aires con Aníbal Fernández porque, según dicen, le restaría entre unos 4 y 5 puntos a Daniel Scioli. Fue después de una deliciosa y ácida imitación del ex presidente Néstor Kirchner por parte del humorista Claudio Rico, que hizo delirar al salón.