La Casa Blanca calificó de "indignantes" los comentarios racistas de Donald Trump

El rechazo al magnate y precandidato presidencial por sus dichos contra los mexicanos llegó a la más alta esfera del poder de los Estados Unidos

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El gobierno de Barack Obama había evitado hacer comentarios sobre las declaraciones xenófobas del magnate Donald Trump, aspirante republicano a la presidencia de los Estados Unidos, pero hoy el vocero de la Casa Blanca hizo una referencia indirecta.

"Una parte importante de los republicanos en el Congreso se ha negado a criticar la ofensiva retórica racial de uno de los principales aspirantes a la presidencia", dijo el portavoz Josh Earnest, sin mencionar el nombre de Trump.

"Y ya ni hablar del republicano del Senado que ha apoyado a ese candidato", añadió, en aparente referencia a Ted Cruz, senador y aspirante republicano a la Presidencia que ha defendido las palabras de Trump.

Preguntado por si sus comentarios equivalían a una condena explícita de la Casa Blanca a las declaraciones de Trump sobre los inmigrantes mexicanos, la respuesta de Earnest fue escueta. "Hasta ahora me he resistido a comentar sobre sus afirmaciones en ocasiones indignantes. Y creo que con eso he dicho suficiente", indicó.

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El pasado 16 de junio, cuando anunció su intención de aspirar a la candidatura presidencial republicana para los comicios de 2016, Trump lanzó duras críticas contra los inmigrantes mexicanos y propuso levantar un "gran muro" entre los dos países.

"México manda a su gente, pero no manda lo mejor. Está enviando a gente con un montón de problemas. Están trayendo drogas, el crimen, a los violadores. Asumo que hay algunos que son buenos", afirmó.

Desde entonces, las cadenas de televisión Univisión, ESPN y NBC, la cadena de grandes almacenes Macy's y hasta el cocinero español José Andrés, entre otras muchas corporaciones y celebridades, han roto relaciones con Trump.

Entre los aspirantes republicanos a la Casa Blanca que se han distanciado de los comentarios de Trump están Jeb Bush, Marco Rubio y Rick Perry. Por el momento, el presidente estadounidense, Barack Obama, no se ha pronunciado sobre la polémica.