Boca hizo historia y clasificó con puntaje perfecto; ahora, a jugar en Octavos con el peor de todos

Con todas las especulaciones a cuestas, propias de quienes no conocen a este club y piensan que vamos a ir para atrás para evitar a un rival X, el equipo fue al frente como nos tiene acostumbrados y se aseguró ser el mejor de los 32 participantes. Por primera vez en la historia, con todos los puntos logrados. Igual, la verdadera Libertadores comienza ahora, frente al peor equipo de todos

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Pese a que se jugó cerca de un tiempo y medio muy malo, los cambios realizados por Arruabarrena nos permitieron hacer historia. Boca ganó el sexto partido de los seis disputados en esta Fase de Grupos y por primera vez en 110 años, el equipo pasó a la siguiente ronda con puntaje perfecto. Así se aseguró definir todas las series como local y empezar, la verdadera Copa Libertadores, enfrentando al peor equipo de todos.

Aún con todas las especulaciones que llegaban desde afuera, Boca demostró que como equipo grande que es, el más copero del mundo y siendo el segundo más ganador de la historia de este certamen –por ahora–, estaba obligado a salir en busca del triunfo. ¿Dejar escapar la victoria para evitar a un equipo X? No, ni ahí. Dese el cuerpo técnico, pasando por los jugadores y siguiendo por los hinchas estuvo más que claro que siempre hay que ir para adelante.

Como se dijo, no se jugó para nada bien. Primero, porque el rival hizo un juego casi perfecto. Amén de su necesidad, Palestino plantó bandera en la Bombonera y nunca dejó de intentar lograr esa victoria que los hubiera clasificado sin depender de nadie. Muy digno de un equipo que aún con muy pocas armas, dio batalla y dominó a Boca buena parte del encuentro.

Segundo, que esta merma en el rendimiento también tuvo que ver la gran cantidad de cambios (diez) y sobre todo a la falta de jugadores clave en el andamiaje del equipo. Sin Erbes, fundamental en la contención, Gago, que además de marcar hace jugar, y tampoco Lodeiro, quien maneja los hilos, fue prácticamente imposible ver algo bueno del equipo. Además, de una defensa central inédita.

Y en tercer lugar, porque el plantel internamente salió a jugar más relajado sabiendo que hace un par de fechas está cumplido el primer objetivo de la clasificación a los Octavos. Esto hay que tenerlo en cuenta, porque corre en la cabeza de cada jugador. No es lo mismo jugar con la intensidad que te da no estar adentro, que habiéndose metido en la siguiente fase desde hace mucho tiempo.

Y fue el propio Arruabarrena quien, otra vez, como sucedió en Venezuela ante Zamora, metió mano en el entretiempo y le dio un vuelco total al equipo. Los ingresos de Gago (regresaba tras una inactividad por lesión) y Castellani, sumados a Vadalá en ofensiva, ayudaron a encontrar las sociedades para empezar a lastimar. Todo eso más el riesgo extremo que tomó el rival, que se estaba quedando eliminado, y el cansancio lógico tras tanto esfuerzo, dejaron el escenario perfecto para marcar. Marín y Calleri pusieron su sello en el marcador.

Así, se le sumó un dato inédito a la rica historia de Boca en la Libertadores. Aquella que nos pone siempre como candidatos. La que no nos hace pensar ni analizar rivales. La que nos vuelve a dejar cara a cara y más cerca de la ansiada Séptima. Hacia allá vamos, contra todo y todos.