Un centenar de alumnos y padres de la escuela rural Ayotzinapa irrumpieron por la fuerza en un cuartel militar de Iguala (sur) y fueron repelidos con gases lacrimógenos, constató el lunes un periodista de AFP.
Los inconformes llegaron a Iguala poco después del mediodía para exigir que se les permitiera entrar a buscar a los estudiantes desaparecidos en el cuartel militar de la zona 27, ubicado en una céntrica calle de la ciudad, a 191 km de la capital mexicana.
Ante la negativa de los uniformados, tomaron por la fuerza un camión de una empresa de refrescos con el que rompieron una de las puertas principales del campo militar e ingresaron unos 20 metros, hasta que soldados y policías les impidieron continuar al usar gases lacrimógenos y extinguidores para contenerlos.
Los familiares creen que los militares tuvieron alguna participación en la desaparición de los jóvenes
Los padres de los jóvenes desaparecidos "solo venían a solicitar se les permitiera el ingreso a la instalación militar, pero fueron desalojados violentamente", dijo a la prensa local Vidulfo Rosales, abogado de las víctimas.
"Estoy verdaderamente encabronado (enojado) porque veníamos pacíficamente a pedirle a autoridades militares que nos permitieran ingresar para buscar a nuestros hijos porque nos dijeron que podían estar ahí", dijo de su lado a la AFP Mario González, padre de uno de los estudiantes desaparecidos.
En los enfrentamientos, en los que cuatro personas resultaron con heridas no graves, los inconformes se replegaron y tomaron otro vehículo de cerveza cuyos envases vacíos fueron utilizados como proyectiles, mientras gritaban su acostumbrada consigna de "vivos se los llevaron, vivos los queremos".
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Después los padres de familia de los estudiantes desaparecidos se trasladadron a Chilapncingo, capital del estado de Guerrero, donde prendieron fuego una camioneta oficial en el acceso a las instalaciones de la 35 Zona Militar.
A la par, maestros de la radical Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (Ceteg), se manifestaron frente a instalaciones militares y navales en el puerto de Acapulco y en localidades de la costa de Guerrero.
Otro grupo de maestros inconformes realizó protestas pacíficas frente a cuarteles en el vecino estado de Michoacán (oeste).
Desde hace unas semanas los padres de los estudiantes presuntamente masacrados han dicho que tienen indicios de que militares, apostados en ese cuartel militar, tuvieron alguna participación durante la fatídica noche del 26 de septiembre en la que los jóvenes fueron brutalmente atacados por policías y entregados a un grupo narcotraficante.
De acuerdo con investigaciones de la fiscalía federal, los jóvenes habrían sido masacrados por integrantes del cartel de Guerreros Unidos e incinerados en el aislado basurero del vecino municipio de Cocula.
Hasta ahora sólo los restos de Alexander Mora, uno de los 43 estudiantes desaparecidos, han sido identificados mediante pruebas de ADN.
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