Lucas Adrián Luque, principal acusado y único detenido por el crimen de Noelia Akrap, se negó a declarar en su indagatoria frente al fiscal de la causa, Sebastián Videla. La estrategia fue recomendada por su abogada defensora, Soledad López. Ahora, el sospechoso continuará detenido y será trasladado del despacho del fiscal a la alcaidía del tribunal de Quilmes.
Las hipótesis que tiene en carpeta el fiscal en relación al móvil son homicidio vinculado al robo del celular y el intento de abuso sexual. Por este motivo, imputó a Lucas por "homicidio criminis causa", cuya condena es la prisión perpetua.
La investigación
Personal de la DDI de Quilmes allanó la vivienda de Lucas Luque y allí secuestraron una camiseta de Independiente, una bermuda con la cual fue visto la noche del crimen y una computadora, desde la cual accedía a su cuenta de Facebook.
Sin embargo, lo que más complica al acusado es que hay cuatro testigos que lo ubican en la escena del crimen. En primer lugar, el quiosquero al cual Noelia fue a comprarle cigarrillos. Allí, el hombre declaró que no vendía el tipo de cigarros que buscaba la joven y que Lucas estaba en la puerta tomando una cerveza. Al no encontrar los cigarrillos, la víctima le pidió a Lucas que la acompañe a una estación de servicio a comprar. Pero, según reconstruyeron los investigadores, nunca estuvo en la estación. El quiosquero los vio yéndose juntos.
A partir de esto, presumen que con el pretexto de buscar un atajo, Luque la metió en un descampado, y allí pudo darse un intento de abuso sexual. Tuvo resistencia por parte de la víctima, lo cual llevó al asesino a golpearla de puño, luego con un bloque de cemento y luego al descarte del cuerpo aún con vida tapándola con tierra, basura y vegetación causándole la muerte por asfixia al aspirar involuntariamente tierra.
En ese intento de defensa se piensa que Noelia le dejó las marcas en el cuello a Luque y le arrancó un mechón de pelo. Estos dos datos serán claves a la hora de tomar el ADN y cotejarlo con la sangre de Lucas.
Los otros tres testigos aparecen post homicidio. Según consta en la investigación, Lucas fue a una parrilla a tomar una cerveza esa misma noche y le vendió el celular de Noelia al parrillero por 100 pesos. El empleado sospecha que puede ser de Noelia, se lo comenta al dueño de la parrilla y tiran el teléfono tras desarmarlo. Luego de esto, se presentan a declarar y aseguran que se los vendió Lucas Luque. De este modo, el parrillero y el dueño de la parrilla son testigos claves.
El cuarto testigo es una persona del círculo íntimo de Lucas. Luego del asesinato, el joven le dijo a esta persona "me mandé una cagada". Esta persona se lo cuenta a su madre, quien declara y lo vuelca en la causa judicial.
El último dato que surgió de Lucas Andrés Luque es que tenía seis causas penales en trámite por robos varios e infracción a la ley de drogas.
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