Partido trabado, duro el del domingo contra Vélez, un empate justo en un primer tiempo intenso, tanto que se sintió en la segunda parte, donde hubo menos llegadas. River fue a buscarlo, tuvo situaciones, pero no fue un gran partido del equipo. Y es lógico a esta altura. El "Millo" está teniendo rivales difíciles, que le complican los partidos en general atancándolo. Vélez le llegó a River en el primer tiempo con juego por abajo y tocando, abriendo la defensa por derecha e izquierda.
Se jugó un segundo tiempo mejor en defensa, con el equipo más ordenado y también ayudado por ataques menos profundos del rival por ambos laterales. La solidez del fondo fundamentalmente vino de la mano de los zagueros centrales que sacaron todo lo que llegó por arriba, a diferencia del primer tiempo.
Es hora de regular los esfuerzos, y Gallardo lo sabe mejor que nadie. Por eso se guardó a Pisculichi y a Vangioni, que estaba golpeado del partido del jueves con Estudiantes por la Sudamericana. Y la ausencia del enganche en el juego que propone River es muy notoria para el equipo. El plantel corto aquí se siente, porque no hay un reemplazo de nivel ni fogueado para "Piscu": Martínez juega muy bien pero no se le puede poner esa mochila. Y la falta de Vangioni se hizo muy evidente, porque Funes Mori va, pero no juega como el ex Newell's. No tiene el mismo manejo de la pelota, y en la segunda etapa influyó menos, casi nada en ataque.
Boyé genera opiniones divididas entre los hinchas. Porque a veces las rachas de los goleadores son así, y se destapan. Pero al mismo tiempo es un riesgo que se espere de él todos los goles cuando no marcan "Teo" o Mora. Seguimos extrañando a Kranevitter, no hay un reemplazo que nos permita recuperar tan rápido la pelota y jugarla limpia y simple.
Después del escandaloso final de Lanús-Arsenal espero que dejen de decir que River recibe ayuda de los árbitros. Fue una vergüenza cómo se favoreció a Lanús, se jugó hasta que lo ganó, parecía la "orden". ¿Qué dirán los mellizos más llorones del fútbol argentino ahora? No vamos a protestar nosotros, pero simplemente hay que decirlo para que no se tergiversen los conceptos: una cosa es a quién favorece una jugada dudosa, otra es a quién se lo ayuda, como a Lanús el viernes.
Este empate con Vélez me hace acordar al empate 0 a 0 en el torneo anterior con Estudiantes, en La Plata cuando Chichizola atajó un penal. Parecía que River dejaba puntos, pero ese empate ayudó a ser campeón. El tiempo dirá si el domingo se ganó un punto o se perdieron 2. Mientras, a seguir enfocado en ganar el partido que viene, el miércoles contra Estudiantes. Falta para los demás, a no ponerse ansiosos.
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