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Sociedad sábado 08 de noviembre 2014

Los 10 países en los que más se consume y se trafica cocaína

Dario Mizrahi

Por: Dario Mizrahi dmizrahi@infobae.com

En América Latina, con Colombia a la cabeza, se produce la mayor parte de esta droga. Argentina es, junto con España, el que tiene mayor proporción de ingesta

sábado 08 de noviembre 201406:48

Argentina y España son los dos países en los que más cocaína se consume en el mundo. En ambos, el 2,6% de las personas de entre 15 y 64 años reconoció haber tomado al menos una vez en el último año, según estadísticas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

En tercer lugar está Reino Unido, con 2,5%, y luego aparecen Estados Unidos y Chile, con 2,4 por ciento. El otro sudamericano entre los primeros es Uruguay, que está en el décimo puesto junto a Canadá, con una proporción de consumo de 1,4 por ciento.

Si se considera América Latina, el otro que llega a un dígito es Panamá, con 1,2 por ciento. El resto tiene niveles bajos, desde el 0,9% de Haití, hasta el 0,2% de Guatemala.

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Los niveles de producción y tráfico no son tan fáciles de determinar como los de consumo. Pero un indicador que permite una aproximación son los decomisos que realizan las autoridades.

Colombia está al tope de este ranking, y es también el que más produce. La UNODC estima que al año se incautan en su territorio 253.447 kilos de cocaína. Es el 35% de todo lo decomisado a nivel mundial.

En América Latina y el Caribe se produce más del 70% de los decomisos

Estados Unidos está en segundo lugar, con 108.322 kilos. Concentra el 15% de las incautaciones. Luego aparecen Ecuador (65.079), Panamá (52.637) y Venezuela (27.822).

En América Latina y el Caribe se produce más del 70% de los decomisos. Un 60% en Sudamérica, 12% en Centroamérica y 1% en el Caribe.

América del Norte reúne al 18% y Europa, al 8 por ciento. Unas dos toneladas se reparten entre las otras regiones.

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De la región andina al resto del mundo

Carlos Antonio Flores Pérez es doctor en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), e investigador especializado en narcotráfico y crimen organizado del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia. Infobae lo consultó para entender cómo opera el mercado clandestino de la cocaína.

"El proceso de producción, tráfico y distribución incluye diversas fases. La hoja de coca se cultiva en Colombia, Perú o Bolivia, y se procesa como clorhidrato en ellos mismos o, en ocasiones, en un tercer país", explica Flores Pérez.

"La hoja de coca se cultiva en Colombia, Perú o Bolivia"

"Originalmente, por ejemplo, los grupos colombianos adquirían la hoja de coca en Perú, y la convertían en clorhidrato en Colombia. Pero la tendencia evolucionó a cultivar la propia hoja de coca en Colombia y procesarla ahí mismo. Los grupos peruanos también suelen hacerlo en su propio territorio", agrega.

Tras el procesamiento, la droga comienza su viaje hacia los principales mercados de consumo. "El tipo de modalidad de envío y el mercado hacia donde se pretende distribuir determina los contactos que deban hacerse con otros grupos delictivos para facilitar su tránsito", dice Flores Pérez.

"Por ejemplo -continúa-, se establecen asociaciones con grupos centroamericanos y mexicanos para su traslado por tierra; con grupos jamaiquinos si se pretende llegar por mar hacia la zona turística de las Bahamas; y con grupos de delincuencia organizada africana, española y/o rusa, si se pretende transportar por vía marítima hacia el mercado europeo".

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Dado que Estados Unidos es el mayor consumidor en términos absolutos, resulta el mercado más atractivo. Por eso es determinante el papel de los carteles mexicanos, que traen la cocaína desde la región andina y luego la ingresan a su vecino del norte.

Sin embargo, es un negocio muy complejo en el que no todo está controlado por una misma organización. De hecho, muchos de los participantes están lejos de ser gangsters como los que proyecta el imaginario popular.

El proceso comienza con el campesino productor de hoja de coca. "No necesariamente forma parte de la organización criminal, sino que vende el cultivo a intermediarios que le pagan un precio relativamente bajo respecto a la ganancia que se obtiene del producto final procesado", dice el especialista mexicano.

"Hay toda una cadena de actores legales e ilegales que se entremezclan"

Y termina con empresas que, en apariencia, no tienen nada que permita pensar que forman parte de una de las redes criminales más peligrosas del mundo. Su función es lavar dinero: ingresar en el mercado legal y formal los activos ilegales obtenidos por la venta de la cocaína.

"En el medio -continúa Flores Pérez- hay toda una cadena de actores legales e ilegales que se entremezclan de manera diversa. Se requiere una logística de transporte transnacional, que puede implicar el uso de una infraestructura clandestina, pero con frecuencia se utilizan empresas de transporte y almacenamiento formalmente establecidas en las que se camufla el envío masivo".

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"Algunas de estas compañías son meras fachadas de la organización criminal. En otras, existe paralelamente la distribución legítima de otro producto. El grado de involucramiento se determina en función de un análisis de caso. El tráfico hormiga existe también, a través de la contratación de mulas", agrega.

Pero el actor más decisivo de todos, por sus acciones y por sus omisiones, es el Estado. En realidad son muchos actores, con responsabilidades muy diferentes, cuya participación es necesaria para el florecimiento del narcotráfico.

"Este negocio no se puede explicar sino por la participación del sector oficial"

"Este negocio, formalmente proscrito, no se puede explicar en términos de su continuidad sino por un margen de participación del propio sector oficial: policías y militares coludidos, así como actores políticos que brindan protección al negocio para obtener beneficios personales del mismo", dice Flores Pérez.

"Las características de ese encubrimiento y participación dependen de las propias condiciones estructurales del Estado y de su régimen político. Existen distintos tipos de involucramiento, desde esquemas ascendentes que inician con la corrupción de policías y funcionarios de menor nivel, y van gradualmente ascendiendo en jerarquía, hasta modelos distintos, donde esa corrupción institucionalizada y organizada se implanta desde las altas esferas de decisión", concluye.

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