Cómo pasó Schoklender de ser un empleado "leal" a un "chorro" para Hebe de Bonafini

El escándalo por malversación de fondos de la Fundación Sueños Compartidos estalló en mayo de 2011. Poco después, Madres de Plaza de Mayo le agradeció en un comunicado su "empeño y tesón". El texto fue borrado y la titular del organismo cambió su discurso. Ahora es un "estafador y un traidor". Qué pasó

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El día 26 de mayo de 2011, días después de que trascendieran públicamente los detalles del escándalo Schoklender-Bonafini, la página web de la Fundación Sueños Compartidos publicó un comunicado firmado por la Dirección de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, en donde afirmaban esclarecer las cuestiones acerca de la desvinculación de Sergio Schoklender de su puesto de apoderado. Poner blanco sobre negro, como quien dice, para evitar la circulación de información falsa y malintencionada.

"Ante una serie de versiones periodísticas incorrectas sobre una supuesta confrontación entre el compañero Sergio Schoklender y la Fundación Madres de Plaza de Mayo, creemos que ustedes merecen conocer la verdad sobre las razones de la renuncia de Sergio a esta institución", decía el escrito.

Allí explicaron que Schoklender manifestaba que "su rol como apoderado de la Fundación y responsable de la Misión Sueños Compartidos se le hacía incompatible con el desarrollo de su proyecto personal y manifestó su necesidad de desvincularse".

En el comunicado, Madres de Plaza de Mayo aseguró haberle manifestado a Schoklender "su agradecimiento eterno por el empeño, tesón, fidelidad y encomio que Sergio siempre puso en la causa y aceptaron su renuncia con un 'hasta luego'".

Concluyó que "otra versión" sobre la desvinculación de Schoklender de la institución "es un intento de desprestigiar una vez más la obra de la Fundación", que en palabras del ex apoderado es "el proyecto social más ambicioso de los últimos tiempos".

A las pocas semanas, este comunicado fue súbitamente eliminado del portal de Sueños Compartidos y hasta de la memoria caché de Google, pero aún continúa visible en los registros históricos de archive.org, en donde se puede leer completo.

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El martes 7 de junio de 2011, cuando el escrito ya había sido eliminado, el diario Página 12 publicó una entrevista hecha por Nora Veiras a la titular de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini. La nota fue su primera aparición tras el escándalo.

En aquella oportunidad, la explicación dada por Bonafini sobre lo ocurrido contrastó de plano con lo aseverado en aquel comunicado, ya que, en un tono más enérgico y decidido, Bonafini intentó despegarse de las abrumadoras evidencias sobre Schoklender, que salían a la luz por esos días.

En la entrevista, Bonafini empieza a distanciarse de Schoklender, aunque no con la virulencia que fue creciendo con el correr del tiempo y que ahora la lleva a no dudar en calificar al otrora "hijo leal" como un "estafador, traidor y basura".

La fractura comunicacional expuesta tras levantar el comunicado se acrecentó con el tiempo y Bonafini no duda en destrozar a Schoklender, a quien acusa de intentar usar a la fundación como plataforma empresarial para llevar a cabo negocios privados. También niega que haya sido advertida.

Parece poco creíble que Bonafini recién haya caído en la cuenta de que Schoklender no era, por decirlo de alguna manera, un buen administrador, una vez que éste se alejo de la fundación.

Ya a principios de 2003, en el entorno de las Madres, se sabía de las fundadas sospechas y posturas contrarias a los manejos de Schoklender dentro de la fundación, que debieran haber funcionado como sistema de alarma. Gabriel Fernández, ex director del Diario de Las Madres, y Vicente Zito Lema, ex director de la Universidad de las Madres, hicieron públicos sus desacuerdos para con la forma en la que se administraba y se rendían los aportes que recibía la Fundación.

Ambos trabajaron para Bonafini. Ambos vieron trunca su relación laboral por manifestar sus desacuerdos. Ambos fueron indemnizados con cheques sin fondo de la fundación, firmados por Sergio Schoklender. No hubo en la institución de las Madres, hasta ahora, ninguna auditoría interna seria que describa al detalle las maniobras de semejantes desfalcos. La AFIP calcula en unos $200 millones lo adeudado por la Universidad de las Madres.