En los últimos doce meses la tasa de inflación que estimaron el promedio de consultoras privadas y algunas direcciones provinciales de estadística se elevó a 41,06%, según informaron legisladores de la oposición.
Se trata de la variación más alta en casi doce años, cuando en diciembre de 2002, bajo la administración de Eduardo Duhalde y con Roberto Lavagna en el Ministerio de Economía, en los primeros doce meses de salida traumática del régimen de convertibilidad fija de uno a uno entre el peso y el dólar, la suba de los precios al consumidor saltó del rango de un dígito bajo a 40,9 por ciento.
Además, se trató del incremento de precios minoristas interanual más alto desde diciembre de 1991, cuando la economía no había completado de asimilar la inercia de la hiperinflación, que concluyó con el régimen de convertibilidad.
Doce años después los Precios Cuidados, el control de la rentabilidad de las empresas, el cepo cambiario y el cierre de la economía para vivir con lo nuestro, volvieron a desnudar sus fracasos, como factores limitantes de la inflación, aunque el Indec y los legisladores del oficialismo se resisten a reconocerlo.
La culpa no se la puede echar a la devaluación, ahora fue un cuarto de la de doce años antes
La culpa no se la puede echar a la escalada del tipo de cambio de pesos por dólar, porque mientras en 2002 había saltado de un peso a 3,36 por unidad, un 236%; ahora acumula "sólo" 46,5 por ciento. Sí se puede encontrar la respuesta en la diferente capacidad de absorción de semejantes movimientos (pass through en la jerga de los economistas) por parte de la economía en su conjunto: 17,3% en el primer caso y 96% ahora.
Uno de los factores distintivos es que ahora se hizo uso y abuso de los controles y regulaciones que condujeron a interrumpir el crecimiento de la actividad agregada hasta convertirla en recesiva y destructora de empleos, con un gasto público que se expande incluso por arriba de la variación del tipo de cambio, cuando doce años antes, apenas se elevó 8%, un quinto de la tasa de inflación de entonces.
Otro factor diferenciador fue que en 2002 la salida traumática de la convertibilidad no sólo con devaluación, sino con default de la deuda pública y parte de la privada y pesificación asimétrica entre créditos y débitos de las personas y empresas, provocó una depresión, aunque con tendencia a revertirse. Ahora se está en recesión y etapa de aceleración que ha comenzado a provocar la destrucción de empleos privados.
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