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 Télam 162
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Fue la propia Presidente quien, luego de su encuentro en Nueva York con el magnate húngaro, comunicó que éste la había felicitado por la designación del padre Molina como titular de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), un hecho que no es reciente por otra parte, sino que data de hace casi un año (noviembre de 2013).

En palabras de Michael Vachon, vocero del financista, "la presidenta Kirchner y el Sr. Soros discutieron una serie de temas, incluyendo las perspectivas de la economía de Argentina, recientes acontecimientos positivos en la energía y el sector de los hidrocarburos, y la reforma política de drogas de Argentina en América Latina".

Cristina admitió su sorpresa: "Lo que más me llamó la atención –dijo en la conferencia de prensa posterior a la reunión- fue que me felicitó por la designación del padre Juan Carlos Molina al frente de la Sedronar. Ahí casi me caigo de la silla: ¿pero cómo este hombre sabe que yo designé a Molina?".

Enseguida agregó que el canciller Héctor Timerman disipó sus dudas al comentarle que Soros "es un hombre comprometido a través de su fundación con la prevención y la lucha contra la drogadicción". Y agregó otro dato significativo y no conocido hasta ahora: "(Soros) estuvo con el padre Molina que le comentó sus planes y estaba impresionado".

"¿Como sabe este hombre que yo designé a Molina?"

Tenemos entonces, de un lado, a un empresario multimillonario, célebre por sus maniobras especulativas contra divisas nacionales, un hombre que, a sus 84 años y con un capital neto de más de u$s20.000 millones, está entre los veinte más ricos del mundo, súbitamente preocupado por la prevención de las adicciones en la Argentina, al punto de tomarse tiempo para conocer los planes del titular de la Sedronar y dejarse impresionar por ellos.

Y, del otro lado, a un Gobierno que desatendió esta problemática durante la mayor parte de la década, como lo prueba el haber dejado a la Secretaría en cuestión a cargo de funcionarios poco interesados en la tarea o bien –siendo benévolos- de patente ineficiencia en el control del ingreso de precursores químicos.

Que un multimillonario como George Soros, a quien la mayoría identifica con especulación financiera antes que con la filantropía a la cual también afirma dedicarse, ponga su atención en un ignoto y aún novel funcionario como Juan Carlos Molina, sacerdote amigo de la familia Kirchner, estrecho colaborador de la ministra de Desarrollo Social, a quien el gobierno designó al frente de la Sedronar para acallar críticas por su inacción en la materia, no puede menos que llamar la atención.

Pero como, en palabras de Cristina, "todo tiene que ver con todo", el elogio de Soros al funcionario argentino encargado de luchar contra el narcotráfico y prevenir las adicciones tiene lógica, con poco que se revisen los antecedentes de ambas partes.

Como lo admitió otro hombre de Soros, Pedro Abramovay, un exsecretario de Justicia de Brasil que ahora dirige Open Society –la fundación del magnate- en América Latina, es difícil evitar las especulaciones luego de semejantes encuentros. Se trata además de la segunda reunión privada de Cristina Kirchner con George Soros; la anterior tuvo lugar hace un par de años, sin que se diera a conocer su temario.

"Tenemos que experimentar la legalización de la droga y Uruguay es uno de los países experimentando"

Hay que señalar que el interés de Soros en el tema drogas es recurrente. Hace exactamente un año, se reunía, también en Nueva York, con el presidente de Uruguay, José Mujica, para apoyar su proyecto de legalización de la marihuana. "Uruguay es un modelo y servirá como laboratorio para todo el mundo", decía el financista, para quien esa estrategia era la "correcta". "Tenemos que experimentar y Uruguay es uno de los países experimentando", agregaba, directo.

"Soros insiste en que la política general que se lleva a cabo con respecto al narcotráfico no da resultado", decía por su parte Mujica, casi en vocero del multimillonario. "Como él tiene influencia en algunas ONG importantes, estuvo colaborando y va seguir colaborando en eso", explicaba el Presidente uruguayo.

Concretamente, Soros financió desde su fundación la campaña a favor de la iniciativa de Mujica, canalizando los fondos –unos 100.000 dólares- a través de la ONG Regulación Responsable.

"Nos preguntó qué pensaban los (países) vecinos", agregó el mandatario uruguayo en aquella ocasión. Pregunta que seguramente luego Soros trasladó directamente al sacerdote amigo de Cristina.

Medios uruguayos e internacionales vincularon al financista con Monsanto, multinacional a la que atribuyeron proyectos destinados a aprovechar el experimento uruguayo para incursionar en la producción de marihuana supuestamente con fines medicinales.

Tanto Monsanto como Soros negaron las versiones, pero lo que sí está confirmado es el financiamiento de la campaña para la aprobación de la legalización del cultivo y comericalización de cannabis en Uruguay.

Dos fundaciones vinculadas al as de la especulación financiera se decían a promover esta política en todo el mundo, en nombre de motivos humanitarios: Open Society Foundations -creada por Soros para "ayudar a los países en su transición del comunismo al capitalismo"- y el grupo Drug Policy Alliance (DPA), que promueve "políticas de droga basadas en la ciencia, la compasión, la salud y los derechos humanos" y tiene al húngaro en su consejo directivo. DPA impulsó por ejemplo la legalización de la marihuana en Colorado y Washington y durante el debate de la ley en Uruguay envió a una experta a asesorar a los partidarios del proyecto de Mujica. Open Society financia también a la Comisión Global sobre Política de Drogas que integran los ex presidentes de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, de México, Ernesto Zedillo y de Colombia, César Gaviria.

Está confirmado que Soros financió la campaña por la legalización de la marihuana en Uruguay

En concreto, lo de Soros se parece menos a la actividad filantrópica que le atribuye el canciller de Cristina que a un lobby por la despenalización de la marihuana; un lobby de vieja data, anterior incluso a la decisión uruguaya. Y que ahora evidentemente aspira a extender a la Argentina.

Es natural por lo tanto que se haya sentido impresionado positivamente con los planes de Molina, quien, a poco de nombrado, se manifestó a favor de la despenalización de la marihuana.

"Tenemos que trabajar mucho la despenalización, hoy todavía no hablaría de legalización", dijo en mayo pasado. "Tenemos que dar ese gran paso, que Argentina no tiene, de despenalizar el consumo y la tenencia personal", agregó.

Se colocaba así a contramano de lo que sostienen quienes sí se han puesto al hombro la responsabilidad de evitar la propagación de la droga entre los más jóvenes y en particular de sectores vulnerables, como los sacerdotes de la Vicaría de Villas creada por Jorge Bergoglio, en sus tiempos de Arzobispo porteño. "Los funcionarios tendrían que explicarnos por qué hay tanto narcotráfico en la Argentina", decía por ejemplo en agosto pasado el padre José María Di Paola, al manifestar su oposición a la despenalización.

De larga experiencia en la prevención de adicciones y en la rehabilitación en las villas, donde trabaja desde hace una década y media, Di Paola sostuvo que la sociedad no está "suficientemente madura" para la despenalización del consumo de drogas. "Los políticos piensan en los jóvenes de clase media y alta que quizás se fuman un porro, pero nuestros chicos pasan rápido de la marihuana a drogas más fuertes", explicó.

"No es viable (la despenalización) porque no hubo ningún proceso de inclusión serio con respecto a los usuarios de la droga", insistió.

Di Paola coordina actualmente un organismo verdaderamente comprometido en la lucha contra la droga, la Comisión Nacional de Drogadependencia del Episcopado. "En el Conurbano hay 200 mil chicos que no estudian ni trabajan, ¿qué impacto puede tener una medida de este tipo?", se preguntó.

"Los funcionarios tendrían que explicarnos por qué hay tanto narcotráfico en la Argentina"

"Lo primero que tendrán que decir (los funcionarios) es lo que no hicieron durante tantas décadas, en donde no se ha cuidado la vida de los chicos; no se han hecho centros de recuperación y prevención, ni en las Provincias y ni en los grandes cordones urbanos", agregó.

Si Molina va a contramano de la pastoral antidrogas de la Iglesia, ni hablar de la agenda del papa Francisco quien claramente dijo, en mayo pasado, que "hay que decirle no a cualquier tipo de droga".

Lo mismo había sostenido en su visita a Brasil, para la Jornada Mundial de la Juventud, en julio de 2013: "No es la liberalización del consumo de drogas, como se está discutiendo en varias partes de América Latina, lo que podrá reducir la propagación y la influencia de la dependencia química". "Es preciso afrontar los problemas que están a la base de su uso, promoviendo una mayor justicia, educando a los jóvenes en los valores que construyen la vida común, acompañando a los necesitados y dando esperanza en el futuro", agregó.

A sus 84 años, hombre de polémica fortuna, en buena medida adquirida mediante prácticas especulativas de alto vuelo, que Cristina Kirchner no dudaría en calificar de buitres, Soros difícilmente puede presentarse como un filántropo desinteresado. En todo caso, otro amigo del kirchnerismo, que solía elogiar el modelo y criticar a los 90, el premio Nobel de Economía, Paul Krugman, lo llama "delincuente de aventuras financieras".

Pero Soros es accionista de la petrolera estatal YPF, donde recientemente amplió su cartera llegando a tener el 3,5 por ciento de las acciones. Además, hace un mes, demandó al Bank Of New York Mellon (BONY) por la retención del pago de bonos del canje, que posee a través de las inversiones de su fondo Quantum.

Es evidente que hoy Soros es funcional a la estrategia del Gobierno en el conflicto con los hodouts.

Las especulaciones en torno a la posibilidad de que el empresario compre la deuda en manos de los fondos beneficiados con el fallo del juez Thomas Griesa, para luego negociar con la Argentina, no se detienen. Se ha llegado incluso a decir que se "cobraría" el favor con una participación en Vaca Muerta.

¿Resultará a la larga el apoyo de George Soros al oficialismo más oneroso para el país que haberle pagado a los "buitres"?