Héctor Leis y la muerte de un pensador incómodo

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Antes de morir, Héctor Leis se lamentaba porque su libro Memorias en fuga no había tenido la repercusión del anterior, Un testamento de los años 70. Se lo dijo por correo electrónico a Ceferino Reato, un periodista y escritor que admiraba especialmente. Lo consideraba uno de los pocos que aportó con sus investigaciones a hacer masa crítica para la catarsis de la verdad.

?Leis decía que la única posibilidad que tenía la Argentina de evitar la guerra civil que repetimos desde el fondo de los tiempos, era terminar con el desierto de la memoria, con el silencio fascista, y contar todo lo que cada uno vio y vivió, "arrojar la verdad dolorosa" del pasado, para que tengamos la oportunidad de pensar y enfrentar la tragedia nacional fuera de la dicotomía amigo/enemigo. Proponía una catarsis, a la manera del teatro trágico griego, presentando la verdad que cada uno tenía para contar, de un modo que fuera imposible no ver o no escuchar lo que relata. En su visión, aún lo más horrible y espantoso que sucedió en los 70 debía ser expuesto. Sólo así la sociedad tendría alguna chance de cura.

?Por eso es que en sus dos últimos libros, que se complementan perfectamente, incluso, con la película El Diálogo, donde debate con Graciela Fernández Meijide, no escatimó conceptos mucho más que desafiantes. Por ejemplo, que "la lucha de la dictadura contra la subversión fue legítima", porque la guerrilla pretendía terminar con el Estado y "la principal obligación del Estado es defender su existencia con los medios a su alcance".

?Para cualquiera que estuvo del lado de los perseguidos por la dictadura, y que se anime a leer su obra –yo por ejemplo–, el pensamiento de Leis mueve el piso, cuestiona verdades que se pensaban irrefutables.

Leis no escatimó conceptos mucho más que desafiantes, como que "la lucha de la dictadura contra la subversión fue legítima"

?Habiendo sido militante montonero, incluso se animó a decir que los grupos guerrilleros "fueron los primeros en llevar el terror a la nueva democracia, un terror que fue respondido enseguida y de la misma forma por la Triple A, que contó con el apoyo del gobierno" democrático."Estos terrores generaron el estado de anarquía que justificaría el golpe militar de 1976", escribió Leis.

?Pero tampoco los militares pueden leer la obra su obra sin incomodarse. No sólo porque califica a la dictadura como "demoníaca e ilegal", que "llegó a extremos a los cuales la guerrilla nunca llegaría", sino porque los dictadores jamás pidieron perdón, ni mostraron compasión. Por el contrario, se negaron egoístamente a hablar de lo que vieron e hicieron, actuando banalmente, carentes de todo imperativo moral.

?Decía Leis: "Los discursos actuales de los revolucionarios y de los militares que se enfrentaron en los años 70 se sostienen en la misma cuerda floja. Los militares dicen que no hicieron lo que hicieron, los revolucionarios dicen haber hecho otra cosa de la que hicieron. Que los dioses digan lo que es peor. Lo que yo sé sobre los revolucionarios es que pensábamos nuestras acciones de acuerdo con una filosofía de la historia totalizadora que no nos responsabilizaba por las consecuencias de nuestros actos individuales".

?Por supuesto, tampoco dejó a Perón y al peronismo fuera de las responsabilidades. "El peronismo tuvo vertientes nazis y comunistas, socialistas y corporativas, neoliberales y neoestatistas; todas ellas encajaron bien dentro de su matriz totalitaria", escribió en Un testamento...."Había un hilo que unía al gobierno de Perón (1946-1955) con la nueva izquierda peronista y no peronista de los años setenta: eran su antiliberalismo y la concepción schmittiana de la política como una relación de amigo-enemigo permanente, con énfasis en la acción contra el enemigo", en Memorias...

?Sobre Perón, en Un testamento... dijo que "es posible que haya querido la reconciliación de los argentinos, pero, queriéndola o no, ella ya no era posible, en gran parte debido a sus acciones anteriores". ¿Cuáles acciones? Las cuenta él mismo en Memorias..: "Perón había recibido a los Montoneros y a la JP en su casa y dado su apoyo para que continuaran la lucha hasta el fin. ¡Para el enemigo, ni justicia!, les dijo. (....) Y colocó a Galimberti, oficial montonero, dentro del Comando Estratégico del Movimiento Peronista".

Leis consideraba que la responsabilidad moral por la violencia política en el país es "de todos los argentinos"

?Para Leis, aún los que no tomaron los armas son responsables de lo que pasó en la Argentina."Cada uno puede pensar lo que quiera en provecho propio, pero es un hecho indudable que la guerrilla tuvo apoyo popular, así como los gobiernos que la combatieron, militares o civiles. La responsabilidad moral por la violencia política en la Argentina es, por lo tanto, de todos los argentinos."

?Hasta fue crítico con la Conadep, que dejó una "tarea pendiente enorme", porque "cada uno quiere colocar en el Altar de la Patria exclusivamente a sus víctimas y que solo ellas sean reconocidas como luchadores por la libertad y la democracia, negando ese derecho a las otras, a pesar de que todos los actores enfrentados se masacraron mutuamente en forma ilegal".

?El pensamiento de Leis es tan profundo filosóficamente, original, comprometido, y a un tiempo, tan honesto, que cuando se lo empezó a conocer, causó conmoción. Algunos creyeron que se trataba, apenas, del testimonio de un ex montonero arrepentido, el que justificaba el terror implantado desde el Estado. A poco de profundizar su obra, Leis interpelaba no sólo los cimientos de los que cometieron delitos de lesa humanidad, sino también de los peronistas que se opusieron a la violencia montonera pero se callaron con la Triple A. Nadie queda fuera de culpa. Para Leis, la responsabilidad moral es siempre colectiva. Y, por cierto, hacerse cargo no es sencillo en la Argentina.

?Memorias en fuga no tuvo la repercusión que él esperaba. Sin embargo, su convicción de que el perdón es el único camino para la reconciliación, su propuesta de "un memorial conjunto de las víctimas que incluya desde los soldados muertos en el asalto del regimiento de Formosa hasta los estudiantes desaparecidos en La Plata, desde los militares hasta los guerrilleros", y sus pedidos de"confesiones públicas" para encarar "poderosas catarsis sanadoras", seguirán interpelando para siempre.

?Quizás, lo que viene no sea venganza sobre la venganza. Tal vez, como él soñó, la compasión disuelva el resentimiento de nuestros corazones.