Aunque cada pista es una esperanza, los 13 días sin resultados en la búsqueda del velero Tunante II siembran nerviosismo en los grupos de trabajo. Que no hayan aparecido fragmentos de la embarcación argentina es, en principio, una buena señal porque permite suponer que la nave está intacta o con pocos daños. Pero, por el tiempo que se prolongan las tareas, empieza a asomar en el horizonte otro interrogante: ¿hasta cuándo Brasil aceptará pagar por un operativo que llega a movilizar hasta mil personas por día?
Como país a cargo del equipo de búsqueda y rescate (mejor conocido como SAR, siglas del inglés Search And Rescue), Brasil tiene la potestad de decidir hasta cuándo prolongar los operativos en altamar para encontrar la nave en la que viajaban los argentinos Jorge Benozzi, Mauro Capuccio, Alejandro Vernero y Horacio Morales.
Las tareas le cuestan a la Argentina alrededor de cien mil dólares diarios, lo que incluye la recarga de combustible en Brasil y el mantenimiento del avión que va y viene desde el partido bonaerense de Ezeiza. Aunque necesitado de dólares, el gobierno nacional no está dispuesto a pagar el costo de abandonar el operativo sin resultados. La repercusión en los medios de comunicación y hasta el temor a una eventual marcha al Ministerio de Defensa disuaden hasta a los más convencidos, según relataron a Infobae fuentes del sector.
La persistencia argentina es también uno de los motivos que mantienen al gobierno brasileño en el operativo. La búsqueda le cuesta cientos de miles de dólares diarios, pero no está dispuesto a que el país vecino pueda llevarse los méritos por haber encontrado la embarcación en sus propias aguas.
La administración de Dilma Rousseff no podrá recuperar un solo dólar de los invertidos en la costosa operación. Aunque cuestionada hace años, la Organización Marítima Internacional (OMI) establece que sean los países los que corran con los gastos de la búsqueda. Cada tanto se reflota la propuesta de que los navegantes deportivos que se salgan de determinados límites paguen un seguro para el reintegro de gastos de socorro en caso de necesidad. Pero, por el momento, no es más que un proyecto.
El martes 26 de agosto, el velero Tunante II se declaró en emergencia cuando navegaba cerca del estado brasileño de Río Grande do Sul. La embarcación enfrentó una importante tormenta que causó olas de hasta ocho metros. Sus tripulantes llegaron a pedir auxilio a través del teléfono satelital que llevaban con ellos, pero luego quedó sin batería.
A bordo viajaban el prestigioso oftalmólogo Jorge Benozzi (de 62 años); su yerno, Mauro Capuccio (35); el cardiólogo Alejandro Vernero (62); y Horacio Morales (62). Los cuatro zarparon del puerto de San Fernando el 22 de agosto y navegaban con destino a Río de Janeiro.
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