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El avance del consumo de drogas entre los jóvenes es alarmante. Como alarmante es la ausencia de respuesta estatal.

Contrasta saludablemente con esto la iniciativa de unos cien alumnos de los colegios Buen Consejo y Santa María del Rosario, de Barracas, que, respaldados por un programa organizado por la Fundación Contemporánea y la Unión Obreros y Empleados Plásticos, han lanzado una campaña para concientizar a otros jóvenes sobre la importancia de cuidar la vida.


Con el lema, "Las adicciones te esclavizan, rompamos cadenas", organizaron varias actividades en el barrio durante el mes de julio, como la realización de murales (uno en las calles Osvaldo Cruz y San Antonio, a pocas cuadras del Colegio Buen Consejo), la distribución de folletos informativos y la visita a medios de comunicación de la zona, como por ejemplo la Radio Caacupé en la Villa 21.


El alumnado de estos Colegios proviene en su mayor parte de esa Villa. Son chicos que conocen muy bien la realidad de las adicciones y sus peligros. Antes de iniciar la campaña, se prepararon durante varias semanas, informándose con especialistas en el tema.

Entre las conclusiones a las que llegaron, está por ejemplo la de que la curiosidad y la presión social son puertas de entrada al alcohol y las drogas.

"Está la tentación de querer ser reconocido por tu grupo de amigos, los chicos tenemos la necesidad de sentirnos parte y muchas veces no podemos resistirnos", dice Agustín, uno de los adolescentes participantes del programa. "Es importante que los jóvenes desarrollemos una autoestima fuerte y no nos dejemos llevar por la masa", completa Fátima.

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Los alumnos que llevan adelante la campaña cursan tercero y cuarto año del secundario. Son conscientes, y así lo transmiten, de que el uso continuado y sin control del alcohol y el consumo de drogas provoca cambios en el comportamiento y la persona termina aislándose de su entorno: "Con lo único que se vincula es con su adicción", dice Federico.

A través de esta campaña, el grupo de adolescentes busca alertar sobre la naturalización del consumo, poner de relieve el acoso de un negocio ilegal y denunciar a una sociedad que expone a quienes más debe cuidar: sus jóvenes. Los chicos del Buen Consejo y Santa María del Rosario cuestionan el tipo de sociedad que los adultos están construyendo; ellos quieren dar el ejemplo y hacer su aporte.


El mensaje con el que resumen lo aprendido durante estos dos meses de trabajo es que, a pesar de todo, las adicciones no tienen la última palabra: se puede salir. Concuerdan en que la experiencia más fuerte que tuvieron en el marco del programa fue el encuentro con Brenda, una adicta en tratamiento en el centro barrial San Alberto Hurtado, que compartió con ellos su experiencia en el camino de recuperación.

"Se dejó ayudar y parece que eso es clave", dice Daniel. "Brenda nos transmitió su dolorosa lucha, pero también la fuerza de voluntad y la importancia de apostar a la vida. El camino lo encontró en los vínculos que supo construir", agrega Rocío.