La relación política entre la Argentina y China se estrechará mucho más durante esta semana. Tras 10 años de no recibir ninguna visita presidencial por parte del gigante asiático, este viernes llegará al país el mandatario Xi Jinping por invitación de su par Cristina Kirchner. Xi llega al país como parte de una gira latinoamericana que lo llevó a Brasil por la cumbre de los BRICS, y luego visitará Venezuela y Cuba.
Más allá de la política, el comercio marca con profundidad la reciprocidad entre ambos países. Es que después de Brasil, China se posicionó como el el segundo destino de las exportaciones locales. Pero algo pasó en el último lustro. Luego de varios años de superávit comercial, la balanza marcó un déficit histórico mayor a u$s5.000 millones en 2013 para la Argentina, según un informe de IERAL Fundación Mediterránea. Y el dato más preocupante es que hace cinco años que las exportaciones a China no crecen.
El superávit comercial aún se podía observar a en el bienio 2001/2002, cuando las exportaciones eran por u$s1.000 millones y las importaciones promediaban los u$s700 millones. Tanto las ventas como las compras crecieron a buen ritmo en los seis años siguientes, pero la situación se modificó a partir de 2008, cuando la balanza se inclina en la dirección contraria hasta la actualidad.
"Los productos que la Argentina coloca en el mercado chino están lejos de compensar las importaciones. Mientras que las ventas a China cayeron a un ritmo de 0,6% anual desde 2008, las de Brasil subieron al 33,2% anual y las de Australia un 37,2%", continúa el informe escrito por el economista Juan Manuel Garzón y coordinado por Jorge Vasconcelos.
Nueve de cada 10 envíos que se realizan a China son exportaciones de productos basados en recursos naturales, donde se destacan los granos. "Nuestro país exporta básicamente commodities e importa productos industriales", plantea Garzón sobre la estructura comercial con la segunda economía del mundo. Y subrayó: "No es un problema de demanda, sino más bien de debilidades locales para generar producción exportable bajo condiciones competitivas".
Marcelo Elizondo, director de la organización Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI) y ex director Ejecutivo de la Fundación ExportAr, coincidió en que la situación se amesetó en el último medio decenio. Las exportaciones argentinas fueron de u$s6.598 millones en 2008, de u$s6.561 millones en 2011 y de u$s6.358 millones durante el año pasado. Y las importaciones fueron por u$s11.3911 millones en 2013.
La caída de las exportaciones se da en simultáneo con un incremento de las importaciones. Pasaron de u$s6.000 en 2007 a los u$s10.600 millones en 2012. Según el estudio de IERAL, el estancamiento de las exportaciones no se verifica en otros países como Brasil, Estados Unidos y Australia. "La Argentina no logra hacer crecer sus ventas externas a China de productos agrícolas, alimentos, combustibles y minerales", especificó.
Durante una conferencia de prensa en la que participó Infobae, el embajador chino en el país, Yin Hengmin, aseguró que China "no busca superávit en su comercio con Argentina. El país quiere importar más productos argentinos, y más productos que tengan valor agregado". En 2013, los porotos de soja representaron el 49,8% de los envíos. Los aceites crudos de petróleo fueron el segundo rubro con el 11%, y el aceite de soja representó un 8,9% del total. "Esos son los principales productos exportados a China", destacó Elizondo.
Con sus palabras, puso en duda los cálculos del Indec: "Argentina tiene más déficit comercial según sus estadísticas que según nuestros propios datos". A su vez, el embajador dijo que "no se debe enfocar la atención en el déficit", y que los empresarios argentinos deben viajar a China para ver lo que necesita el mercado. O sea, primero conocer la demanda para después producir.
Si bien Elizondo también consideró que existe un problema en la oferta argentina, opinó que la llegada del presidente Xi "podrían generar incrementos de la demanda de bienes desde China" por nuevas negociaciones bilaterales. El mandatario llegará con una comitiva de 250 empresarios que se reunirán este sábado en el hotel Intercontinental con compañías locales como Arcor, Sancor, Minera Alumbrera y Aceitera General Deheza, entre otros.
"En 2015, el país sustituirá a la Unión Europea como el segundo inversor externo en América Latina detrás de los EEUU, y nosotros necesitamos inversiones", recordó Elizondo. Pero no depende sólo del comercio. Se deben generar proyectos asociativos entre empresas argentinas y chinas, que produzcan así inversión para nuevos negocios. "Desde 2010 y por primera vez en la historia, la Argentina exporta más a Asia que a Europa. El potencial de China para Argentina es enorme, especialmente en inversiones", concluyó. Y hoy, ante todo, la Argentina tiene sed de dólares.
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