La FIFA, que excluyó a Luis Suárez de la presente Copa del Mundo y próxima Copa América con su selección, también lo privó de jugar 18 partidos con el Liverpool entre Premier League y Liga de Campeones. La repercusión mediática condenó a la figura uruguaya.
El 27 de octubre estaría habilitado para volver a jugar, día en el que su equipo tiene programado un duelo por la segunda ronda de la Copa de la Liga de Inglaterra, y en noviembre recién haría su estreno en la Premier League ante Newcastle.
Luego de morder al italiano Giorgio Chiellini, Suárez quedó sumergido en su peor pesadilla. La euforia, emoción y repercusión mundial por los goles a Inglaterra tras recuperarse con éxito de una operación de meniscos, cambió de la noche a la mañana por millones de críticas y moralistas que condenaron su accionar desde Hong Kong hasta las Islas Caimán.
No estará ante Colombia ni en el resto del Mundial, en caso de seguir Uruguay. Tampoco el 16 de agosto frente al Southampton en el estreno de la liga, ni en los primeros tres partidos de la Champions League frente al Manchester City, Olimpiakos y Milan.
No será compañero de Gareth Bale y Cristiano Ronaldo en el Real Madrid, ni de Messi y Neymar en el Barcelona, clubes dispuestos a pagar su cláusula para salir de Inglaterra antes de la Copa del Mundo.
El máximo goleador y subcampeón con el Liverpool en una campaña 2013/14 que arrancó tarde por el mordiscón a Branislav Ivanovic deberá volver a Inglaterra para convivir con una prensa y una federación que hizo fuerza para que su castigo fuera ejemplificador.
Liverpool aún no se ha pronunciado oficialmente. De publicar en sus redes sociales imágenes de Luisito jugando frente a Inglaterra e Italia, a la total indiferencia por su sanción.
El Daily Mirror anunció una reunión de urgencia entre la dirigencia y el entrenador irlandés Brendan Rodgers para decidir los pasos a seguir respecto al futuro del futbolista. Y dio crédito a una declaración de Robbie Fowler, ex delantero de la selección inglesa e ídolo de los Reds.
"Suárez lleva al club al descrédito y debe irse. Los hinchas lo aman, pero él arrastra el nombre del Liverpool por el barro", señaló de manera categórica.
El goleador charrúa vuelve a ser el villano más peligroso de Liverpool, condena que se había ganado por las polémicas de su supuesto racismo contra Patrice Evra y la mordida en el brazo de Ivanovic, y que consiguió desterrar con sus grandes actuaciones dentro del campo que lo convirtieron en héroe.
Luchó como un gladiador para ganarse el apodo de "Caballero Rojo", rompió récords, no entró en el juego de las múltiples provocaciones y, a fuerza de goles, acarició la gloria con un club que no gana un título de Premier League desde 24 años. Hoy, todo parece en vano.
La condena social vuelve a caer sobre un personaje singular que conoce de caídas y que volverá a resurgir con el apoyo de todo un país que sabe quién es, que destaca sus buenas intenciones por sobre sus errores. La sanción es justa; el destierro, un atropello.
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