Ucrania cerró sus fronteras con Rusia para evitar el ingreso de armas y separatistas

Kiev quiere blindar las regiones prorrusas en el este del país. Además, cerró el aeropuerto de Lugansk, el más importante de la zona. Moscú calificó la medida como "inaceptable". "No hay límites para el cinismo", acusó al G7 el premier Medvedev

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La decisión de Ucrania fue tomada el mismo día en que los siete países más industrializados del planeta plantearon la necesidad de no depender de Rusia y su gas, mientras Barack Obama sostuvo que Moscú "debe volver a la ley internacional".

Fuentes oficiales reportaron que la determinación de cerrar en forma parcial las fronteras fue tomada por el presidente interino, Alexander Turchinov. Además, el aeropuerto de Lugansk, en el este de Ucrania, que fue escenario de combates en los últimos días, fue cerrado hoy por disposición de las autoridades de Kiev.

La medida fue reportada en un comunicado por las autoridades del aeropuerto, sin precisión sobre el tiempo que durará la clausura. El gobierno ruso advirtió que es "absolutamente ofensiva e inaceptable" la decisión de Ucrania.

"En vez de abrir estas fronteras para todos aquellos que quieran dejar el área de las acciones militares, son cerradas. Es absolutamente ofensivo e inaceptable", sostuvo el vocero de la Cancillería rusa, Alexander Lukashevich. También hoy, un ataque lanzado por fuerzas ucranianas dañó una central eléctrica que alimenta el acueducto que provee agua potable a la ciudad de Sloviansk y otras zonas aledañas, en el este del país, que permanecen sin ese suministro. Fuentes separatistas reportadas por la agencia Itar-Tass dijeron que los pobladores disponen sólo de reservas de agua acumuladas o de agua mineral que se vende en los comercios.

Sin suministro de agua potable permanecen Sloviansk, Kramatorsk, Druzhkovka y Konstantinovka, entre otras zonas. La oficina de prensa del ministerio para las situaciones de emergencia sostuvo que fueron dispuestos camiones para distribuir agua y dijo que la situación se reparará cuando cesen "las hostilidades militares" en el área.

El primer ministro ruso, Dimitri Medvedev, advirtió que la situación humanitaria en el este de Ucrania tiene una gravedad "sin precedentes" y acusó a las autoridades de Kiev de "mentir", por negar que existan refugiados que huyen de los combates. Medvedev se refirió al arribo de unas 3.000 personas por día a las regiones rusas ubicadas en la frontera con Ucrania. "La gente está aterrorizada, tiene miedo, pero las autoridades ucranianas no quieren ver que hay un problema humanitario. Mienten", sostuvo el premier ruso.

Asimismo, consideró "cínicas" las afirmaciones del G7 sobre las acciones moderadas del Ejército ucraniano en el este del país. "El llamado G7 está todavía discutiendo las acciones moderadas por parte de las tropas ucranianas contra su propio pueblo. No hay límites para el cinismo", enfatizó.

Más de 8 mil ciudadanos ucranianos arribaron en las últimas 24 horas a las regiones rusas de frontera, desplazados por los combates en el este del país. Así lo aseguró hoy Pavel Astakhov, delegado ruso para los derechos de los niños.

El gobernador de la región de Rostov, Vasili Golubev, declaró el estado de emergencia en 15 distritos de la frontera con Ucrania por el flujo de desplazados. Pese a las tensiones, el embajador ruso en Ucrania, Mijail Zurabov, que había sido convocado por Moscú en febrero por la crisis en el país, participará en la ceremonia de asunción del presidente electo, Petro Poroshenko. La decisión fue anunciada hoy por el viceministro de Exteriores ruso, Grigori Karasin, quien dijo que el embajador reanudará sus tareas en Kiev.

En ese contexto, no obstante, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, advirtió hoy a su colega ruso, Vladimir Putin, que debe aprovechar la "ocasión de regresar a la ley internacional". "Si lo hace, será posible para nosotros volver a construir la confianza" en Rusia, pero si no es así, "no tendremos más alternativa" que avanzar en nuevas sanciones, sostuvo Obama al término de la cumbre del G7.