EFE 163
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Abdel Fatah al Sisi, ultrafavorito en las elecciones presidenciales egipcias tras la caída del islamista Mohamed Mursi, volvió a comprometerse a resolver los problemas de Egipto "en dos años", agregando que se retiraría si manifestaciones masivas reclamasen su partida tras las elecciones.

Al Sisi, considerado a priori amplio ganador de la consulta de los días 26 y 27 de mayo ante un único adversario, el líder de izquierda Hamden Sabahi, se beneficia de una gran popularidad tras el anuncio en julio pasado de la evicción de Mursi (primer presidente electo democráticamente) tras manifestaciones masivas contra el presidente islamista, cuyos partidarios luego fueron reprimidos a sangre y fuego.

"Si las cosas se desarrollan como prevemos, los egipcios verán una mejora de aquí a dos años", aseguró en una entrevista con la filial en árabe de la cadena de televisión británica Sky News, difundida el domingo, insistiendo en que "los problemas serán resueltos durante un período de dos años".

Interrogado por la suerte de sus antecesores, Hosni Mubarak, derrocado por una revuelta popular en febrero de 2011, y Mursi, destituido en julio pasado por el ejército, el mariscal declaró: "Si la gente manifestase contra mí, le preguntaría ¿qué quiere? No esperaría a que intervenga el Ejército".

Tras la represión implacable contra los islamistas partidarios de Mursi, que provocó más de 1.400 muertos y 15.000 detenciones, y además siendo condenadas a muerte centenares de personas, prefirió no comentar esto último, que ha levantado la ira internacional, subrayando la "independencia de la Justicia".

Respecto a la cofradía de Mursi, los Hermanos Musulmanes, declarada "terrorista", Al Sisi aseguró que no tiene ninguna "animosidad" contra el movimiento islamista, pero que "dieron una imagen de sí mismos que convenció a los egipcios de que no podían convivir más con ellos".

No obstante, ante la televisión egipcia, días atrás,

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