Calu Rivero es inquieta. Con sólo seguir de cerca su carrera se puede predecir su espíritu revoltoso. Es actriz pero coquetea constantemente con el mundo de la moda y el de la música, en donde ya se ganó su título de "DJ Ocasional".
Tiene sed de creer, de probar, de experimentar, de vivir. Así surgió su nueva meta: el veganismo. "Fue un cambio, totalmente. Y hasta adopté una nueva forma de vestir mucho más simple, no tan ostentosa. Lo justo y necesario", contó la actriz antes de salir a la pasarela invitada como la DJ del desfile de Nous Etudions, marca de la que además es imagen, durante la Semana de la Moda de Buenos Aires.
En ese contexto, Rivero contó cómo fue el proceso, por qué acepto ser imagen de una marca comprometida que va en contra del maltrato animal y las dificultades de asumir tal responsabilidad.
¿Cómo fue que surgió el acercamiento con la marca?
La verdad, me llegó un día un mensaje de Romi que me quería conocer, que tenía un proyecto para presentarme y más que nada conocernos. Fue una amiga que trabaja conmigo, Flor, que me dijo: 'La vas a amar. Es vos pero distinta'. Dije: 'Bueno, la tengo que conocer'. Cuando fui hicimos una reunión y me dijo que quería que sea la imagen de la marca. Terminó siendo mucho más porque realmente nos complementamos mucho y hay algo de este juego libre de crecer ambas. Me dijo: 'Nosotros somos una marca que está a favor del no abuso de animales y de un montón de situaciones en cuanto a la violencia a los animales. Nosotros te queremos porque vos sos vegetariana, no comés carne'. Y en el momento en que me empezó a hablar de que ella es vegana y me cuenta un poco de toda la crueldad con los animales... Porque uno puede saber pero no estar del todo empapada, dije: 'Esto es terrible'. Si yo voy a ser la imagen de esta marca, yo no puedo seguir poniéndome camperas de cuero. Me hago vegana... A por todo. Así fue como ese fin de semana la llamé y le dije: 'Listo, ya me hiciste vegana. Y así empezó la campaña y empecé a poner cosas de mi personalidad. Surgieron cosas súper espontáneas. Todo desde un juego verdadero.
¿Qué fue lo más difícil del proceso de hacerte vegana?
La ropa. La comida no era un problema. La verdad que ya no comía carne, estaba bien. Dejar los lácteos no me molestó, pero lo más fuerte fue el choque con la ropa. La verdad que no me había dado cuenta de que era tan consumista del cuero. Para mí el cuero era como calidad, esas cosas que uno va trayendo de antes. Le di toda la ropa, las carteras, todo a mi hermana y a gente amiga. Eso fue el cambio totalmente. Y hasta adopté una forma de vestir mucho más simple, no tan ostentosa. Lo justo y necesario. Y la marca Nous es un poco así, también. Es de diseño pero a la vez súper simple.
¿Sentiste que el cambio fue interno?
Yo no soy una fanática, no soy una chica que estoy diciendo todo el tiempo: "No maten los animales". Es mi proceso, es mi decisión, es muy mío. Pero a la vez digo, yo no quiero, ya no puedo evitar ver una campera de cuero y no querer ponérmela.
¿Cómo lo recibió la gente?
La verdad, no me criticaron, porque ser vegana es un acto de amor en el sentido de los animales y en el ecosistema mismo. Todo el mundo como muy buena onda y muchos preguntando cómo es eso, cómo se alimentan los veganos. Mucho contagio. Está buenísimo, hasta en lo físico me siento mucho más liviana.
Lo comercial y masivo y un mensaje profundo, ¿funcionan?
Yo puedo expresar "no usen cuero", digo, usar lo masivo para decir eso me parece súper positivo, no le veo nada negativo en ese sentido. Después, lo demás que pueda suceder me es ajeno, uno no puede tener control de todo lo que pasa. Pero me parece que está bueno, que es una marca que va a generar algo, por lo menos en mí ya generó.
¿DJ, actriz o modelo?
La actriz es lo que más me gusta, más me apasiona. Todas son distintas Calu. La Calu DJ es la que nadie le dice lo que tiene que hacer, elige la música que quiere elegir, muy espontáneo y a la vez muy libre. Es mi momento de conexión con la gente. He ido a ciudades de Argentina que por ahí no llegás, no vas seguido, o no hubieras ido, es un acercamiento mucho más real.
¿Lo más difícil de la exposición?
Es difícil. Cuando a veces querés parar o tenés mucha exposición innecesaria porque alguien inventó algo. Si todo fuese realmente como uno quiere, y todo fuese libre de juego, sin perjudicar, sin prejuicios, sería todo mejor. Igual, hoy creo que ya pasó un poco. Las criticas. Igual, ya estoy tan tranquila de que no lo puedo manejar, que ya está.
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