Sociedadmiércoles 05 de febrero 2014

Fotos: muestran el bote del náufrago del Pacífico

Esta embarcación de 24 pies (poco más de siete metros), sin carroza para protegerse de la lluvia o el sol,  fue la única compañera en alta mar para José Salvador Alvarenga durante la travesía que lo trasladó 12.500 kilómetros sobre las aguas.

Pero ahora en tierra firme, "El hombre del milagro del Pacífico ", como se lo ha bautizado, sorprendió a los funcionarios con un pedido para ir a dar un paseo junto al mar.

El hombre, de 37 años, quería salir de su habitación de hotel para realizar un poco de ejercicio, y pese a no haber mirado otra cosa que aguas abiertas durante más de un año, eligió dar un paseo por la playa "para estirar las piernas". "Necesito caminar, ¿puedo salir y hacer algo de ejercicio?", preguntó "La Chancha", como lo apodan sus compañeros de trabajo en México.

Tal es su fama en Majuro, la capital de Islas Marshall a la que llegó tras ser rescatado, que los funcionarios saben que si lo llevan a la ciudad el lugar se llenará de gente. Por eso optaron por trasladarlo hasta Laura Beach, una playa a más de 25 kilómetros del hotel donde está alojado. El próximo viernes viajará hacia México, desde donde partió, o El Salvador, su país de origen.

Las fotografías del bote de la travesía dan una idea de las penurias que ha padecido este pescador salvadoreño.  Un casco viejo y precario de fibra de vidrio aloja una caja grande pintada de color azul, en lo que parece ser el recipiente donde almacenaba los tiburones que capturaba durante su trabajo.

Sin embargo, durante su largo viaje a través del océano, la caja se convirtió en improvisado refugio para Alvarenga. El "pescador del milagro" dijo que también utilizó esta caja para orarle a Dios y pedirle que lo salvara de morir en alta mar.

      Bote del naufrago José Salvador Alvarenga 1170 1


Listo para volver a casa

Alvrenga, que asegura haber salido de la costa mexicana el 24 de diciembre de 2012, se preparaba este miércoles para el viaje de regreso a su hogar. El náufrago rescatado podría salir el viernes hacia Hawaii y de allí hacia El Salvador o México, indicaron fuentes oficiales de las Islas Marshall. Aunque antes de dejar el archipiélago está previsto que brinde una rueda de prensa.

"Lo más probable es que regrese a El Salvador", dijo la vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores de las Marshall, Anjanette Kattil. "Al principio pensamos que era mexicano, pero aunque no lo sea, las Islas Marshall proporcionan ayuda a todo aquél que llega a nuestras costas", añadió.

Esta aclaración se debió a que El Salvador no mantiene relaciones diplomáticas con las Marshall, pero México sí, y por esto un funcionario mexicano se encontraba este miércoles en Majuro, la capital de las islas, para coordinar su repatriación.

El pescador, de 37 años, contó haber sobrevivido comiendo pescados y pájaros crudos, bebiendo sangre de tortugas marinas, orina y agua de lluvia. Pero su compañero, que José Salvador llama Ezequiel, de 15 ó 16 años, murió a los cuatro meses, de "sed y de hambre".

Su familia en El Salvador dijo que lo estaban esperando en casa, incluyendo su hija de 14 años, Fátima Maeva, que dice no acordarse de su padre porque se fue a México antes de que ella naciera.

"Es un milagro divino, una señal de que Dios ha sido misericordioso con la vida de mi hijo. Yo no me cansaba de pensar que él un día iba a volver con nosotros, Dios quiere que vuelva con nosotros, a nuestra casa", dijo entre llantos su madre María Julia, luego de haber hablado con su hijo.


      Naufrago jose ivan, islas Marshall 1170 (3).jpg

Alvarenga fue dado de alta en la noche del martes en un hospital de Majuro, después de someterse a un chequeo que permitió comprobar que sufre una leve deshidratación y los efectos de una dieta limitada pero que por lo demás está bien de salud.

No obstante, su historia todavía plantea muchos interrogantes, tanto por el largo tiempo que logró sobrevivir en condiciones extremas como por su aspecto físico relativamente saludable cuando fue rescatado.

Jean Yves Chauve, un médico francés especialista en las condiciones de vida en alta mar consultado por la agencia AFP, dijo ser "escéptico" sobre el relato de Albarengo.

"La alimentación que recibió, pescados, pájaros de mar, sólo comprende proteínas, útiles para la estructura muscular pero no para el funcionamiento del cuerpo humano, que requiere glúcidos. Sin azúcar el cuerpo, en primer lugar las neuronas, no funciona", explicó.

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