El año en Twitter: CFK sin filtros, televisión trash y furor por los fakes

Para discutir sobre algunas de las principales historias del año en la red social, Infobae reunió a cuatro reconocidos tuiteros. Compartieron sus opiniones acerca de los políticos más hábiles, el annus horribilis de Daniel Filmus y el rol de internet durante los saqueos

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Como parte de su resumen de los hechos y noticias que marcaron este 2013 que hoy llega a su fin, Infobae invitó a charlar a varios tuiteros que con su agudeza, humor y singular mirada de la realidad se convirtieron en imprescindibles de los timelines más exigentes, o entre quienes simplemente buscaban un descanso de las guerras de hashtags de los fans de One Direction y Aliados.

Diego Papic (@Dieguez_), Silvina Giaganti (@sgigantic), Tamara Tenenbaum (@tamtenenbaum) y Adrián Bono (@Adrian Bono) vinieron a nuestra redacción para hablar acerca de cómo se vivió en las redes sociales el año en que un obispo argentino se volvió en el hombre más admirado del mundo, Alejandro Fantino fue coronado –irónicamente o no– como la presencia televisiva más atractiva y una violenta ola de saqueos en el interior del país fue tuiteada en tiempo real.

Este año definitivamente fue malo para el kirchnerismo  y para ser kirchnerista en Twitter. ¿Cómo se explica haber llegado a esa situación?

Diego Papic: Creo que en realidad este declive viene un poco del año pasado, cuando empezaron los cacerolazos y todas esas movilizaciones echaron por tierra la posibilidad de una reelección de Cristina. Incluso desde antes, con lo de Once, que fue a principios del 2012. Todas esas  cosas fueron complicando el panorama. Y por supuesto la aparición de Sergio Massa, que era la duda, y terminó por hundir electoralmente al Gobierno. Igual, no doy por muerto al kirchnerismo para nada.

Tamara Tenenbaum: Igual, en Twitter todo se amplifica. Tanto como que Cristina desapareció como que el kirchnerismo se terminó, creo que todo es un poquito más relativo o imperceptible para la gente que no está en este océano de información en el que todo cambia cada medio segundo.

Pero más allá de que uno pueda personalizar a gusto su timeline, Twitter es más afín al antikirchnerismo.

T.T.: Sí, desde ya, el tuit es un género antikirchnerista. Yo tengo amigos que son mucho más antikirchneristas en Twitter que en la vida real y ni siquiera lo hacen a  propósito.

D.P.: Sí, pero también hay de todo, porque el timeline es un microclima de un microclima que ya de por sí es Twitter. Porque después está el que les habla a Paula y Peter, y son muchos esos.

¿Quién fue el político que mejor usó las redes sociales?

Adrián Bono: Cristina Kirchner hace un trabajo impecable.

T.T.: Definitivamente.

A.B.: Una discusión que siempre tenemos en InfobaeTV es si es un community manager o la propia Cristina quien tuitea. Si es un community manager,  es un genio, porque logró captar la esencia de lo que es la Presidente en 140 caracteres. Y no solamente logra que la gente que la quiere la siga más, sino también enfurecer a la gente que la critica, porque pareciera que con algunos tuits mete el dedo en la llaga a propósito solo para molestar. Como algunos dicen, es la mejor troll que hay en Twitter.

Silvina Giaganti: En cuanto a la atención que convoca, sí, la Presidente es la más efectiva, porque cuando empezaba a tuitear, se paraba Twitter. Yo creo que Cristina está un paso adelante porque las cuentas del resto de los políticos son mas contenidas, se miden mucho para no incurrir en barbaridades. Y la de Cristina justamente lo que hace es pasar las barreras, es la que menos filtros tiene. Y eso convoca una atención inmediata de todos.

D.P.: Igual yo no tengo muy claro si eso de atraer la atención por sí solo es bueno. Hace poco hubo una explosión del Twitter de Lilita Carrió, que sube esas fotos de sus compras en sombrero o abajo de un auto.  Yo la sigo y me divierte, pero no sé si esa exposición es beneficiosa. Lo mismo para Cristina. No sé para qué sirve eso que hace en Twitter. Empieza a tuitear y todos el mundo comenta, pero es la Presidente, es lógico que eso pase.

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¿Hay políticos que no entienden Twitter?

T.T.: La mayoría. A los políticos se les vendió la idea de que tienen que poner un montón de plata y gente en Twitter, y como decía Diego con respecto a la cuenta de Cristina, no es tan claro que les rinda en ningún sentido. Porque si tienen una cuenta impersonal y aburrida, no les rinde para nada. Pero si tienen una como la de Cristina o Lilita, ¿les rinde electoralmente? Probablemente tampoco. Me parece que la mayoría de los políticos no entienden Twitter en general porque están fuera del rango de edad.  Salvo, por ejemplo Victoria Donda, pero que lo usa no tanto como una política sino como una persona normal.

D.P.: Para mí, un político tiene  que usar Twitter para hacer alguna declaración, para decir algo en lugar de convocar a una conferencia de prensa. Tan sencillo como eso. Pero puede ser un arma de doble filo. Hace poco (Juan Manuel) De la Sota le hizo una mention a Cristina pidiéndole los gendarmes y le salió mal. Yo estoy seguro de que el tipo antes había llamado y hecho el pedido por los canales oficiales, pero al poner eso quedó como que se lo pedía por Twitter.

S.G.: Lo que no rinden son las investiduras en Twitter, y eso es algo que las personas públicas a veces no entienden. No importa tu trayectoria, porque lo interesante de Twitter es  la horizontalidad. A mí una vez me increpó Andrés Calamaro por decir una maldad sobre el Inidio Solari: salió a defenderlo  y me mandó a escuchar su música. Con toda la condescendencia de una estrella de rock, me pasó su Soundcloud...

Pero también la crueldad de las personas en Twitter puede ser extrema. Este año, por ejemplo, Daniel Filmus fue un punching ball y casi que se lo condenó a perder antes de que empezaran las elecciones...

A.B.: Sí, pero me parece que no es algo inherente a las redes sociales, seguramente las personas públicas que reciben críticas o burlas en Twitter también sufren el escarnio en la calle o por televisión. Twitter es solo un canal más.

S.G.: Yo creo que, como dijo  una de figuras más importantes, que es el Coronel Gonorrea, a Twitter se viene a ser injustos. Porque Facebook es más Facultad de Filosofía y Letras: defendemos a los débiles, cuestionamos nuestro etnocentrismo, todo lo políticamente correcto que el kirchnerismo alimentó. Twitter es una reacción a eso, a tener que poner "me gusta" a la foto del bebé de tu amiga. Pero  la crueldad más dramática no la genera Twitter, sino las relaciones interpersonales.

D.P.: También pasa que la extensión te obliga a restar matices, entonces parecés muy seguro de lo que decís. Muchas veces quise escribir "yo creo que" y no me entraba, entonces ¿qué saqué? El "yo creo".


En su opinión, ¿cuál es el personaje del año de Twitter?

T.T.: Alejandro Fantino. Y es fascinante porque no tiene Twitter.

D.P.: No, tiene.

T.T.: ¿Sí? Pero no lo usa casi, no es un tuitero. Y sin embargo estamos todos hablando de él cuando empieza su programa y lo inventamos como "el" periodista político. Inventó un estilo y en Twitter nos copamos con esa cosa de señora normal que pregunta. Como cuando habló con Sofía Gala sobre las drogas fingiendo no entender nada.  Y él no es eso, él es claramente más inteligente que ese personaje.

A.B.: Para mí, este fue el año de los fakes. La Doctora Pignata, por ejemplo, que es un fake extremadamente polémico y gracioso. La leés y decís "qué terrible lo que acaba de decir, pero tiene razón. No me gusta que lo diga de esa manera, pero es verdad".

S.G.: El tema con los fakes es que nosotros, que somos quienes somos en las redes sociales y en en la vida, siempre quedamos rezagados porque ellos pueden decir cualquier cosa.  Uno no puede hacerlo, no podés ponerte en modo Doctora Pignata. Hay una especie de autocensura, un "hasta ahí no voy a llegar". El fake tiene la posibilidad de decir todo acerca de cualquier cosa y salir inmune de esa situación.

D.P.: Otros fakes que este año fueron muy buenos son los de Ricardo Forster y el de La Cámpora en inglés, The Cámpora, que me parece brillante. Y tiene sentido que se imponga este tipo de cuentas, porque cuando el relato se resquebraja, es mucho más fácil hacer humor.

Por fuera de Cristina y la política ¿cuál fue la historia más comentada del año?

D.P.: La elección del Papa.  Me acuerdo del momento en que salió elegido Bergoglio: yo justo estaba en Twitter y fue una de las veces que más volaba el timeline con todo tipo de comentarios, análisis serios, chistes. También estuvo bueno como archivo porque hubo muchos que se dieron vuelta, y por más que borres los tuits, siempre queda, alguien hace una captura de pantalla. También el caso Ángeles.

A.B.: Sí, eso se convirtió en una especie de obsesión en donde todo el mundo era detective, todo el mundo quería encontrar un detalle que se hubiese pasado por alto y resolver el caso. Y ese interés se vio potenciado por los medios tradicionales, que no informaban sobre otra cosa que no fuese eso.

D.P.: Ese fue un caso en el que Twitter  estaba a la retaguardia de los medios tradicionales. En otros temas que fueron muy comentados por la sociedad, como el video de Cabandié, primero explotó en las redes sociales y después pasó a los grandes medios.

S.G.: Un momento importante de Twitter fue todo lo que pasó con el intendente (Pablo) Bruera, que en medio de las inundaciones puso que estaba trabajando y subió una foto ilustrando eso cuando en realidad estaba en Brasil. El tipo mintió a través de Twitter y fue Twitter mismo que develó esa mentira. También fue relevante lo que sucedió durante los saqueos, donde mucha información de lo que estaba sucediendo, ya sea por la inmediatez del medio o porque algunos canales no estaban interesados en cubrirlo por razones políticas, salió de Twitter.

D.P.: Sí, el trabajo de la televisión durante los saqueos fue muy flojo, el único que los cubrió fue TN, y ni siquiera tenía demasiados móviles, era mayoritariamente por teléfono. Yo leía a tuiteros de Córdoba contando lo que pasaba, que había cadenas de SMS diciendo que iban a a entrar en las casas, y pude entender lo que sentían, que verdaderamente estaban asustados. Comprendías mucho mejor la gravedad del asunto informándote por Twitter que por la televisión.