Para 2035, la producción petrolera de Brasil se triplicará para alcanzar los seis millones de barriles diarios, contribuyendo así a un tercio del crecimiento de la producción neta mundial, y convirtiéndose en el sexto mayor productor de crudo del mundo.
Asimismo la producción de gas se quintuplicará, lo que permitirá cubrir para 2030 las necesidades del país, aunque el consumo crezca en forma exponencial, asegura el informe.
Sin embargo, la AIE advierte que debido a las difíciles condiciones de extracción de crudo en aguas profundas, el costo de la producción será superior a la de otras regiones como Oriente Medio y Rusia.
Las nuevas inversiones se justifican sobre todo por el precio del crudo. La AIE prevé que el barril alcance 128 dólares en 2035, frente al centenar de dólares que ha costado este año, aunque muy por debajo de los 125 dólares que anunció el año pasado.
En el caso de Brasil, parte de las inversiones necesarias procederán de Petrobras, lo que pondrá a prueba la capacidad de la compañía estatal de dedicar suficientes recursos en un enorme y variado programa de inversiones.
A ello se suma el compromiso de que los bienes y servicios sean locales, lo que no hará más que presionar a una cadena de suministro ya de por sí limitada.
Gigantescas inversiones
Brasil necesitará invertir 90.000 millones de dólares anuales para poder garantizar el consumo energético del país, dice la AIE.
Las abundantes y diversas fuentes energéticas cubrirán el aumento del 80% del consumo energético del país, incluido el acceso universal de la electricidad.
En el caso de la generación eléctrica, la AIE recomienda el sistema de subastas para aportar nuevo capital al sector energético y evitar presionar el precio final que paga el consumidor.
"El desarrollo de un mercado de gas eficaz, atractivo a nuevos actores puede ayudar a fomentar las inversiones y mejorar la competitividad de la industria brasileña", dice el informe.
Brasil, uno de los líderes mundiales de las energías renovables, también espera prácticamente duplicar para 2035 la producción de energías limpias, manteniendo su participación del 43% del total de la matriz energética.
A la energía hidráulica, que es la principal fuente energética en Brasil, aunque tiende a "declinar", se suman el peso preponderante que están adquiriendo otras fuentes como la eólica, el gas natural y la bioenergía.
Además Brasil es el segundo productor mundial de biocombustibles y su producción, principalmente a base de etanol producido de la caña de azúcar, se ha triplicado.
Las áreas de cultivo son más que suficientes para acomodar este incremento de la producción, sin caer en áreas medioambientalmente sensibles.
Para 2035, los biocombustibles cubrirán casi un tercio de la demanda interna para el transporte por carretera, y las exportaciones supondrán el 40% del comercio mundial de este tipo de combustible de origen vegetal, concluye el informe.
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