Tras la segunda misión de los expertos en armas químicas de la ONU en Siria, donde investigaron siete supuestos ataques con ese arsenal quìmico, los inspectores de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) arribaron este martes a Damasco para llevar a cabo la supervisación de la destrucción del arsenal químico que posee el régimen de Bashar Al Assad.
Durante su estadía en la capital siria, los inspectores tendrán la misión de "ayudar a Siria a cumplir sus obligaciones ante la Convención" sobre armas químicas de 1993, que el régimen de Al Assad se comprometió a respetar, según un responsable de la OPAQ cuya identidad no fue revelada por motivos de seguridad.
Es decir, los inspectores supervisarán que Damasco destruya sus armas químicas de aquí a mediados de 2014. En tanto, si bien la OPAQ llamó a la comunidad internacional a colaborar económicamente para la destrucción del arsenal sirio, el Estado de ese país deberá financiar la eliminación que, según el presidente Al Assad, costará alrededor de mil millones de dólares.
No será una tarea sencilla la eliminación de las armas químicas sirias. Según explican expertos, Siria poseería más de mil toneladas de arsenal químico, del cual 300 toneladas serían gas mostaza.
Para ello, la Organización deberá contar con un abultado número de inspectores. Sin embargo, el primer grupo enviado está formado por 20 personas, que mantendrán este martes una reunión con sus interlocutores sirios. A su vez, el responsable de la OPAQ agregó que es difícil prever cuántos expertos van a participar de la misión.
"En este momento, lo más preciso que podemos decir es 'varias decenas'", apuntó.
Entre el cuerpo de inspección se encuentran ex militares especializados en armas químicas, químicos, ingenieros químicos y especialistas paramédicos. Además, habrá un "grupo consultivo" que incluye a un representante sirio, que actuará en forma paralela en La Haya, sede de la OPAQ.
Por su parte, el grupo de inspectores deberá respetar ciertas etapas y métodos impuestos por la Organización. En primer lugar, verificarán los emplazamientos identificados en una lista entregada por Damasco a la OPAQ. Asimismo, los análisis se realizarán sobre el terreno, a pesar de que "no alcancen el nivel que se podría conseguir en laboratorio", según el responsable de la OPAQ.
La inspección, por su parte, deberá terminar antes de fin de mes y la prioridad será asegurar que los emplazamientos de producción de armas queden inutilizables para finales de octubre o inicios de noviembre.
Para ello, se pondrán en uso métodos expeditivos, que dependerán de cada situación. "Destruir algo con un mazo", "conducir sobre algo con un tanque" o "utilizar explosivos" son algunas de las posibles técnicas, según el funcionario de la OPAQ.
En los últimos días se resaltó la peligrosidad y complejidad que revestirá esta misión de desarme químico sirio. En ese sentido, Siria tiene la obligación de garantizar la seguridad de los expertos de la OPAQ durante su misión.
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