Eran cerca de las 12 cuando abrió el mail, escrito en húngaro, el idioma materno de los hermanos. "Nos vamos, ella tiene un derrame cerebral. No puede pararse ni hablar. Ella no quiere vivir en un cuerpo discapacitado", era una de las frases que contenía la carta. Había sido escrita a las 9 de la mañana por Luis Sullos, hermano de la reconocida astróloga.
La mujer empezó a hacer llamados a los teléfonos de la familia y no hubo caso. Manejó junto a su esposo hasta La Lucila, la casa en donde vivían los hermanos y nadie contestaba los llamados a la puerta. Tocaron timbre y golpearon, pero nada. Ahí fue cuando decidieron pedir ayuda al 911.
Lily y Luis Sullos estaban dentro de la casa pero se presume que ya habían muerto. Por la tarde, el comisario Fabián Perroni informó que ambos cuerpos habían sido encontrados sin vida, baleados, con signos de un probable "pacto suicida". Sin embargo será trabajo de la Justicia determinar qué fue lo que pasó en la residencia de Díaz Vélez 1360.
Según la inspección ocular, dentro de la casa estaba todo herméticamente cerrado. Las puertas y las ventanas no habían sido violadas, por lo que descartaron que las muertes estuvieran ligadas a un hecho de inseguridad.
A Lily la encontraron en el sillón de su dormitorio, bañada de sangre. Aparentemente tenía dos disparos: uno en la cabeza y otro en el pecho. Luis estaba en el dormitorio contiguo, tirado sobre la cama, y con un orificio de bala que ingresaba por arriba de la oreja. Aún no se determinó el calibre de las balas pero sí el arma empleada, un pistolón antiguo, de pequeño tamaño y con mucha pólvora. Creen que podría ser de fabricación casera.
Entre lágrimas, la amiga de Lily contó que la mujer estaba muy deprimida por su estado de salud y ya habían discutido si valía la pena seguir adelante. "Los hermanos no querían separarse, ya lo habían hablado entre ellos. Habían hecho un pacto de que si a alguno le pasaba algo, el otro lo iba a resolver de esta manera", relató el comisario Perroni.
Por el estado de salud de Lily, la casa tenía intercomunicadores en distintas habitaciones para poder hablar sin trasladarse. "A él se lo veía muy retraído, parecía que tenía mucha dependencia de ella", contó Tatiana, una vecina, en declaraciones a distintos canales de televisión. "Ellos eran muy callados y si uno se los cruzaba en algún negocio, sólo hablaban entre ellos", contó.
Lily estaba por cumplir 85 años y Luis tenía 75. Vivían solos sin hijos ni otros miembros familiares cerca. De lunes a viernes, una empleada colaboraba con las tareas del hogar, pero los vecinos aseguran que la mujer también era muy reservada. Los hermanos habían nacido en Hungría, con los nombres Lenke y Ludwing Sullos. Llegaron a la Argentina en 1948, tras la Segunda Guerra Mundial. Nunca más se separaron.
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