Tecnomiércoles 28 de agosto 2013

Desarrollan un sistema que permite la conexión intercerebral

Científicos de la Universidad de Washington lograron que una persona decidiera los movimientos de otra, que estaba en el extremo opuesto del complejo, con sólo pensarlo

Utilizando registros eléctricos del cerebro y una forma de simulación magnética, Rajesh Rao envió una señal cerebral a Andrea Stocco, que estaba en otra parte del campus universitario, haciendo que éste moviera la mano y presionara una tecla de la computadora que tenía en frente.

La prueba realizada por los dos científicos es todo un hito, ya que es la primera vez que se realiza un ejercicio de conexión intercerebral entre dos personas.

"Internet fue un modo de conectar a las computadoras. Ahora hay una manera de conectar cerebros. Queremos tomar el conocimiento de un cerebro y transmitirlo directamente de cerebro a cerebro", explicó Stocco, según informa Science Daily.

En el experimento, que se puede observer en el video, Rao está sentado en su laboratorio y porta un gorro con electrodos conectados a una máquina que hace encefalogramas y lee la actividad cerebral. Por su parte, Stocco se encuentra en el otro extremo del campus, en su oficina, usando un gorro de natación que tiene una bobina de simulación magnética transcraniana ubicada sobre la corteza motora izquierda, que controla el movimiento de la mano.

Ambos recintos estaban comunicados vía Skype, pero sin que ninguna de las dos personas conectadas pudieran ver las pantallas.

El objetivo era lograr que Rao pudiera jugar un videojuego en el que debía disparar a un objetivo usando sólo su mente. Para eso, tenía que concentrarse para hacer como si moviera la mano para apretar el cursor, pero sin realmente moverla.

Al hacerlo exitosamente provocó que, al mismo tiempo, Stocco, que estaba de espaldas a la pantalla de la computadora, sin proponérselo ni darse cuenta, moviera el dedo índice de su mano derecha y presionara la barra espaciadora del teclado que tenía delante, lo que disparó el arma.

El joven científico comparó la sensación con los movimientos involuntarios que generan los tics nerviosos.

"Fue emocionante ver e imaginar una acción en mi cerebro y trasladarla a la acción del cerebro de otra persona", explicó Rao.

"Este fue el ejemplo de un flujo de información unidireccional de mi cerebro hacia el suyo. El siguiente paso es desarrollar una conversación que vaya en los dos sentidos", concluyó.

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