Hablan, critican, elaboran mensajes elípticos, ironizan, transmiten sus sentimientos a través de los micrófonos y, muchas veces, desmienten lo que dijeron. En los últimos meses Boca se convirtió en un reality show con jugadores que hablan de otros y marcan la diferencia con el entrenador. Pero existe una particularidad en el caso. La mayoría decide hablar cuando ya no juegan en el club.
Ayer las declaraciones de Cristian Lucchetti inundaron los medios de comunicación. El ex arquero "xeneize", que atajó en el club durante la temporada 2010-2011, expresó una seguidilla de frases contundentes con tintes de escándalo en su contenido. "A Falcioni lo echó Riquelme", afirmó. "Eso lo sabe todo el mundo pero nadie lo dice porque si te enfrentas con Román vas para afuera", se sinceró, en referencia a la salida del "Emperador" y su mala relación con el enganche.
Luchetti es el último de un conjunto de ex jugadores de Boca que decidieron hablar cuando tenían uno o los dos pies afuera del club. Los destinatarios siempre son los mismos. El principal es Juan Román Riquelme. El capitán es el que más críticas recibe. Detrás de él se posiciona Carlos Bianchi. Dos de los ídolos máximos del club, son los principales apuntados por las diferencias adentro del plantel.
"En Boca hay muchos jugadores de peso, referentes. Eso provoca divisiones, la llegada de Riquelme no cambió para mejor. Los egos en el vestuario de Boca son muy grandes, el jugador uruguayo es diferente", dijo Emiliano Albín apenas puso un pie en Uruguay y cerró su etapa en el equipo argentino. "Lo que viví en el vestuario de Boca no fue algo común, las malas energías se notaban después en la cancha", sostuvo dejando en claro que su estadía en el club no había sido la mejor.
Pero como a las palabras a veces se las lleva el viento, a las pocas horas de emitir esas declaraciones, el lateral uruguayo se desdijo y bajó los decibeles. "Capaz que me expresé mal. El ego es algo normal que tienen todas las personas. Los malos momentos hacen que el ambiente no sea el mejor", expresó. "No tengo nada contra Román, fue un compañero espectacular", asumió. El discurso cambió y sus dichos quedaron en el olvido.
Otros de los que habló cuando terminó su etapa en Boca fue Christian Cellay. "Riquelme no habla con los juveniles y es un líder diferente a Verón. Sebastián es positivo, quiere mucho al club y es el primero en todo", afirmó el defensor quién pasó por Estudiantes antes de llegar al conjunto "xeneize". Cellay también le apuntó al "Virrey", quién había decidido marginarlo del plantel y hacerlo entrenar con la reserva. "De Bianchi esperaba otra cosa, me decepcionó", sentenció.
Los dos jugadores que más conflicto tuvieron en el final del mercado de pases invernal fueron Santiago Silva y Walter Erviti. El delantero dejó ser tenido en cuenta por el entrenador y fue enviado a la reserva hasta que pudiera resolver su presente. Mientras que la salida del volante fue una decisión personal en la que argumentó que no quería jugar más en la posición que le había dado Falcioni en tiempos donde era el DT "xeneize".
"No conseguimos que el grupo se haga fuerte y firme. Cuando hay divisiones dentro de un grupo las cosas se complican. El grupo no pudo terminar de unirse", dijo Erviti unos días antes de pasar al fútbol mexicano. "Con él (Riquelme) no hablé de mi decisión, pero que quede claro que no me voy porque me llevo bien o mal con él, porque hace dos años jugamos juntos y lo disfruté", precisó evitando la polémica. Erviti intentó ser cuidadoso al hablar, pero se fue molesto de Boca. Ya no podía convivir con Riquelme y sus allegados en el plantel.
Por último, fue el uruguayo Silva el que apuntó contra el "Virrey". "Nunca había tenido que entrenar en la Reserva por un antojo del entrenador", contó. "No le robé nada a nadie, no hice nada malo. Todo es un capricho de Bianchi", aseguró.
Con el pase a Lanús concretado, el delantero dejó una frase picando en una entrevista con el diario Olé. "En el fútbol de hoy se sabe todo. Desde cómo jugó en tal o cual lugar y si puede aportarle o no al equipo hasta cómo es ese jugador como persona. Si un jugador que es un sorete, te va a cagar el equipo", sentenció. Muchos intuyeron que el destinatario era el actual capitán de Boca.
El conjunto de la Ribera tiene una exposición pública inigualable en el fútbol de Latinoamérica. El mundo Boca es una burbuja plagada de egos, luchas de poder, internas, ambiciones, festejos y frustraciones. Algunos jugadores esperaron el final de sus días con la camiseta azul y amarilla para hablar de lo que pasaba adentro del vestuario. En el interior de las cuatro paredes que mayor curiosidad despiertan en el mundo del fútbol.
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