El fiscal José María Campagnoli ya había pedido la indagatoria de Lázaro Báez por la extorsión que, comprobó, sufrió el financista Federico Elaskar para ceder su cueva SGI. Y como consecuencia de esa investigación ha conseguido datos importantes que ya se han sumado al expediente que en la Justicia federal se sigue por lavado de dinero.
Según explicaron fuentes judiciales a Infobae, la investigación de Campagnoli determinó que entre diciembre de 2012 hasta abril de 2013, entraron al país 65 millones de dólares que Báez y su contador Daniel Pérez Gadín, entre otros, transformaron en bonos de la deuda. Parte de ese dinero se depositó luego en las cuentas de la empresa Austral Construcciones, propiedad de Lázaro Báez. El ingreso de dinero proveniente desde el exterior finalizó, curiosamente, la misma semana en la que el programa Periodismo Para Todos reveló las sospechas acerca de la participación de Báez en maniobras de lavado de dinero.
Campagnoli le envió la información obtenida al fiscal federal Guillermo Marijuán, quien investiga junto al juez Sebastián Casanello el delito de lavado de dinero por el que están imputados Báez, su hijo Martín, Pérez Gadín y los valijeros Elaskar y Leonardo Fariña, entre otros.
La maniobra fue descripta por Campagnoli en un extenso dictamen mediante el que detalla la operatoria. La ruta del dinero se origina en el banco J Safra de Ginebra Suiza desde donde salen títulos provenientes del extranjero destinados hacia nuestro país. Se transfieren a la cuenta de Helvetic Services Group, la empresa que aparece quedándose con SGI, luego de que Elaskar fuera despojado. Una vez en la Argentina, esos papeles de la deuda se venden y con ellos queda blanqueado el dinero que llega desde afuera.
La firma Financial Net Sociedad de Bolsa libró cheques en beneficio de Helvetic Services Group S.A, por un monto de 208 millones de pesos como producto de la venta de los bonos. Y la pesquisa de Campagnoli halló 9 cheques que fueron depositados en la cuenta de Austral Construcciones en la sucursal Plaza de mayo del Banco Nación. Los cheques fueron endosados por el abogado de Helvetic Jorge Chueco, a quien Elaskar señaló como uno de los que, junto a Pérez Gadín y en nombre de Báez, se quedaron con la financiera SGI.
El fiscal habla de contabilidades paralelas de la organización y en cada una de esas contabilidades detecta 32 millones de dólares de movimientos. Habla de simulaciones y de otras maniobras para hacer ingresar de nuevo a la Argentina el dinero que Elaskar dijo que había sacado del país.
Campagnoli no tiene dudas y aseguró que hubo lavado. Por eso le mandó la información al fuero federal. Además el fiscal hizo un pequeño ejercicio usando un conversor de moneda de la web. Ingresó allí la cifra de 65 millones de dólares y la transformó en euros. Y el número al que llegó es el de 50 millones de euros. La misma cifra que Elaskar, antes de arrepentirse, dijo que había sacado del país para la organización que rodea a Lázaro Báez.
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