Rolando Hanglin: "Nunca fui un verdadero hippie"

En diálogo con Infobae.com, Rolando Hanglin repasó su época de collares, barba rala, incienso y experimentación y su posterior "domesticación". Y declaró que los únicos que tienen tabúes con el sexo son los periodistas

Guardar
 Gerardo Trigo 162
Gerardo Trigo 162
¿Me contás la historia de la "Canción del Zapallo"?

La compuse yo mismo cuando tenía veinte años. Tenía un pianito eléctrico que tocaba; era hippie, me gustaba Litto Nebbia y (Luis Alberto) ?El Flaco? Spinetta; y se me ocurrió esa cosita, esa copla que dice:

?Yo nunca estoy apurado y por eso el zapallo me camina muy bien?.

Después, hice unas variaciones jazzeadas sobre esa letra. Hace cuarenta años que la tengo en la cabeza y me pareció que, esta vuelta, justo me venía al pelo.



Tu programa es también como un bálsamo en medio de la vorágine del día?.

Claro, además tenía que ver con el estilo que yo le pensaba dar, que era un poquito

frenar, slow.


Así que se la llevé a un íntimo amigo mío que es músico, Javier Jiménez Zapiola, le hicimos un corito y quedó como cortina.



¿Tu vida es así, slow?

No, ojalá. Yo tiendo a ser tranquilo, pero quisiera ser más tranquilo. En mi caso, la procesión va por dentro.



No me gusta que me apuren, que me presionen, que me arreen. No me gusta estar apurado; me gusta hacer las cosas a tempo.

Una vez dijiste que eras ?un hippie profesional y domesticado?, ¿se sigue siendo hippie si uno está domesticado, no es una contradiccón?

Más o menos.

Nunca fui un verdadero hippie

; fui de la generación y con algunos toques.

Tuve mi época fervorosa de pelo largo y de barba hasta el pecho y de collares de mostacillas y de chilaba, de ojotas y de fumar marihuana y de andar como un trotamundos; pero eso ocurrió a mis 20 años.
 


Siempre trabajé y fui padre de familia. A los 23 años estaba casado. Así que

fui un hippie un poco relativo

, con gustos, con inclinaciones, con un perfil hippie. Después, la misma vida te va profesionalizando, tenés que dedicarte a algo, ganarte la vida con algo, respetar las leyes, las costumbres y las normas; así que

uno se va domesticando

.



¿Siguen existiendo los hippies hoy?

Más o menos, pero la llamita siempre está encendida. La llamita de la libertad, del arte, de

la vida vivida como arte

.



¿Encontrás puntos en común entre la experimentación con drogas que se producía en los años sesenta y la que se produce hoy, cuando hay casos de chicos que toman ketamina o la llamada ?jarra loca?, en la que hacen cócteles de alcohol y todo tipo de fármacos?

Yo nunca pasé de la marihuana y alguna que otra cosita. Y dicen los que saben que en aquella época era diferente; que eran otras generaciones de plantas y que la droga de ahora es transgénica. Yo no lo sé, a mí ya me pasó la edad hace muchos años.



Pero era otra cosa, me parece. Aunque también tenía su peligro. Éramos jóvenes y experimentábamos con muchas cosas.



¿Puede ser que lo de ahora tenga que ver con un contexto más violento?

Hoy la vida es más violenta en general. A nuestro alrededor vemos más violencia y más peligro. Los chicos hacen cosas muy peligrosas todo el tiempo

. Te lo demuestra Cromañón, la chica que la arrastró la camioneta del grupo de cumbia (?Néstor en Bloque?)? Hacen cosas peligrosas,

parece que estuvieran buscando matarse.

¿Cómo te definís?

Un gordito más.



¿Qué podés comentarme sobre tu obra de teatro?

Es una charla humorística sobre el sexo, costumbrista, con el apoyo de una personalidad femenina, que en este caso es Martita, la saeta rubia. La gente se ríe, desdramatiza su vida sexual.



¿Los argentinos seguimos teniendo tabúes con el sexo?

Los periodistas tienen tabúes con el sexo; la gente hace de todo. Los periodistas son los que se asombran porque la gente tiene una vida que no sale en los diarios ni en la tele. Es mucho más fuerte la vida de la gente que cualquier serie, que

Sex and the City

.



Pero con la desnudez sí hay tabúes, cuando vos te mostraste como nudista hubo un gran revuelo?

Sí, pero eso es angelical. El nudismo es una cosa que tiene cien años, millones y millones de cultores en el mundo entero, donde

hay más nudistas que vestidos

hoy en día.



La Argentina recién empieza porque somos muy criticones nosotros: si uno es gordo, si la mina no es perfecta, tenemos muchas vueltas para eso, pero ya se nos va a pasar.