Playfútbolsábado 14 de abril 2007

Los bailes eróticos, los más elegidos para seducir

Entrevistada por Radio10, Paola Kullock, especialista en el pole dance, contó los secretos de la danza que eligen cada vez más mujeres y enloquece a la platea masculina

"Soy porteña pero acabo de terminar la función, acá en Rosario", dice Kullock a los periodistas, aún cuando el sol ya está a pleno en este sábado de otoño. Sucede que la muchacha es una de las principales expertas en el país en "pole dance" o "baile de caño", la danza erótica que es la nueva moda de la movida nocturna.

"El pole dance es el arte de usar el caño", define la artista. "Yo lo enseño específicamente hace más de un año para que las mujeres ese lo hagan a sus maridos como forma de seducción, no como gimnasia".

"Yo enseño a la mujer que tiene ganas de sacar a la cabaretera de adentro", asegura sin pudores, y confía en que "cualquiera lo puede hacer y no cualquier edad".

"A mis clases puede venir una mujer de 20 como una de sesenta", comenta Kullock. "Yo tengo un caño en la mitad del comedor".

Sobre las pericias eróticas que la mujeres pueden llevar a la práctica, confiesa: "Todo lo que yo hago lo pruebo y mi novio tiene que probar todo, pobrecito".

Sobre la mujeres que pueden descubrir un costado transgresor desconocido en su personalidad, afirma: "No tengo promedio de edad. He tenido alumnas de 60 años".

"El caño es como un gran mito", define. Y para desmitificarlo, Kullock recomienda a sus discípulas que practiquen todo lo que puedan. "Yo les doy direcciones de hoteles con caño. Todas queremos lucirnos en un caño y a ellos les encanta mirarnos".

Como recomendaciones para las principiantes, dice que "hay que trabajar mucho apoyando la cola, apoyando las lolas. El caño no tiene que estar encerado, porque sino te hacés pomada".

Por eso mismo, apunta que "las strippers profesionales no usan lubricantes, porque si no, te resbalás y te matás".

¿Cómo deben abordar las chicas a sus novios? "Soy partidaria de que los dos estén de acuerdo", aconseja, porque, según su experiencia, a los hombres los asustan un poco "las sorpresas" y los arranques transgresores de sus parejas cuando son muy repentinos.