Mundomartes 05 de abril 2005

Cómo es el proceso para declarar santa a una persona

Mientras algunas voces de la Iglesia piden que Juan Pablo II sea canonizado, conozca los pasos que se deben cumplir para elevar la imagen del Papa a los altares

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El mundo habla de Juan Pablo II como un santo, y ya hay muchas voces en la Iglesia que sostienen la necesidad de iniciar cuánto antes un proceso de canonización. Es que la figura de Su Santidad y la repercusión mundial de su muerte, dejaron al descubierto el amor, la admiración y el ejemplo que, para millones de personas, tuvo la figura del Papa.

Para que una persona sea declarada santa, deben cumplirse una serie de pasos, que el mismo Juan Pablo II redujo notablemente durante su papado.

Cuando muere una persona de virtud, que puede ser considerado “santo”, el primer paso a cumplir para iniciar el proceso, es que transcurran 5 años. A partir de allí ingresa el pedido formal de canonización.

Canonizar quiere decir declarar que una persona es digna de culto universal. La canonización se lleva a cabo mediante una solemne declaración papal de que una persona está, con toda certeza, con Dios. Gracias a tal destreza, el creyente puede rezar confiadamente al santo en cuestión para que interceda en su favor ante Dios.

Un grupo de obispos y sacerdotes expertos comienza a investigar la vida del personaje venerado. Durante el primer milenio del cristianismo, los “santos” eran proclamados por devoción popular, eran aclamados por el pueblo a partir de los testigos, las vivencias y los milagros reconocidos por la misma gente.

La Iglesia, posteriormente, determinó un proceso en el que un grupo de expertos debe estudiar toda la vida del personaje, y tras ser declarado como “Venerable”, se debían reconocer dos milagros comprobados por la intercesión del santo para que fuera convertido en Beato. Tras su elevación, deben realizarse dos milagros más para que se consagrado como Santo.

"Una parte de la investigación incluye todavía las declaraciones de testigos oculares; pero lo que más importa es que la vida y el trasfondo histórico del candidato sean rigurosamente investigados por expertos entrenados en los métodos histórico-críticos", dice la Iglesia.

En este proceso no todo era tan sencillo, pues existía una figura eclesiástica llamada “El Abogado del Diablo” que debe encontrar todas las objeciones posibles para evitar la canonización.

Con Juan Pablo II se modificó esta modalidad y se eliminó la figura que objetaba a los posibles santos, además de reducirse a la mitad la cantidad de milagros requeridos para que se beatifique o se eleve a los altares como Santo a una persona venerada.

Por eso se explica que en el último papado, se realizaron 126 ceremonias de beatificación y 41 de canonización.

El primer santo y la Madre Teresa

Para la Iglesia Católica, el primer santo reconocido es San Esteban, que murió martirizado y figura en uno de los libros del Nuevo Testamento.

La historia cuenta que Esteban era judío converso, y tras ser diácono, fue perseguido y condenado a morir apedreado.

Para la Iglesia, los mártires no necesitan de los milagros para ser canonizados, ya que morir por Cristo los eleva a la santidad.

El caso de la Madre Teresa es uno de los que se inscriben en las antiguas tradiciones de la Iglesia, pues la Beata fue consagrada por clamor popular. El mundo siempre consideró a la monja que entregó su vida a los pobres de Nueva Delhi como una santa y elegida por Dios.

Por eso, el Papa Juan Pablo II no siguió los ritos y las normas tradicionales, y beatificó a la mujer apenas unos 6 años después de su muerte, cuando la Iglesia establece un plazo mínimo de 5 años para iniciar el proceso.

Quizá, el Papa recientemente fallecido, pueda considerarse como la Madre Teresa, y el pedido de más de 1.000 millones de católicos, lo eleve a los altares en algunos pocos años.

Ahora será la Iglesia y los Obispos expertos los que deban estudiar, analizar, y contar con la autorización del nuevo Papa para poder consagrar a los altares la figura de Juan Pablo II.