Mundodomingo 21 de noviembre 2004

¿Adicto al celular? La nueva droga telefónica

La móvildependencia genera estrés, sudor y ansiedad. En la Argentina, aún no hay registros de la nueva adicción que trastorna a todos

Crédito:
María José le fascina hablar por teléfono: mientras traga un sorbo de su gaseosa dietética, atiende una llamada de una amiga cordobesa. En su cintura se calza el segundo teléfono móvil, también de última generación. El nuevo “chiche” –apenas tiene una semana de uso-, comienza a sonar con un inefable ringtone, que avisa de una llamada entrante.

La escena, en Europa, casi resulta habitual. Miles de españoles, por citar un caso, padecen lo que la psicología ha denominado la “móvildependencia”; se trata de un hábito moderno, propio de las nuevas generaciones, que utilizan el teléfono celular las 24 horas, con el que mandan emails, mensajes de texto, sacan fotos y hasta chequean las noticias por Internet.

Pero la adicción al móvil se ha convertido en preocupación. Una asociación española llamada Proyecto Hombre trata a dos jóvenes menores de 18 años (uno en Cádiz y otro en Alicante) por su adicción al móvil. Al conocerse la noticia, la ONG recibió centenares de consultas de padres y de usuarios sobre esta dependencia.

Así, desde la Federación de Consumidores en Acción (Facua) se puso en marcha una campaña para alertar a los usuarios de la dependencia que puede generar el teléfono móvil. Según Facua, algunos consumidores llegan a sufrir trastornos físicos y psicológicos como ansiedad, palpitaciones y sudores cuando olvidan llevar el aparato o se quedan sin batería.

Los argentinos, con la llegada de mejores equipos de móviles y tecnología de transmisión mejorada, podría seguir los mismos pasos. En la actualidad, hay unos 27 celulares por cada 100 habitantes.

Las principales empresas de telefonía móvil señalan que en dos años habrá 20 millones de celulares en la Argentina, es decir, el doble de la cantidad de líneas en servicio de hoy.
 
Las estimaciones indican que la penetración de la telefonía celular llegaría al 40% de la población, un gran negocio para las empresas, pero que podría acarrear la nueva dependencia.Los malos tragos de la móvildependencia.

La misma advertencia que hicieron los españoles fue registrada por expertos británicos. Un estudio hecho en Gran Bretaña concluyó que los adolescentes están sustituyendo los cigarrillos por celulares, pero que la conducta de los jóvenes es igual de obsesiva y adictiva que con el tabaco.

Así, los adolescentes son capaces de llamar de tres a cinco veces a una persona con la que se han citado, sólo para avisar que van en camino. Otro relevamiento británico, realizado por la universidad de Lancaster, mostró que uno de cada tres usuarios está “enganchado” a su móvil. Según el estudio, efectuado sobre 150 mil usuarios, los más afectados por la móvildependencia se sienten mal si se alejan unos metros de sus teléfonos, envían decenas de mensajes por día y lo utilizan como calendario y reloj despertador.
Cómo detectar a un adicto al celular

Si usted carga nueve celulares, tiene insomnio y es capaz de robar para tener el último modelo de celular, no lo dude: es un móvil adicto. Suena irrisorio, pero los españoles han detectado casos de esta magnitud.
Estar conectado es como una dosis de dopamina, es decir, una sensación de placer, aseguran los psicólogos norteamericanos.

En la Argentina, los casos no han llegado a ese extremo o al menos, no han sido registrados. Enrique Novelli, licenciado en Psicología, relata las características de un móvil adicto. “Son personas ansiosas, que tienen un sentimiento basal de ansiedad que los lleva a estar comunicados. Frente al aislamiento la solución es el celular”, señala el terapeuta, desde su experiencia personal.

La idea, según transmite Novelli, es estar conectado mentalmente todo el tiempo. “La otra posibilidad es surja la necesidad de comunicarse ante la posibilidad de perderse algo”, añade.

La opinión de la doctora Laura Orsi, psicóloga, es similar. “La modalidad actual que se ve en pacientes que tienen otras conductas compulsivas”. Orsi, que pertenece a la Asociación Psicoanalítica Argentina, apunta que no hay en la Argentina ningún estudio o relevamiento sobre este suceso.

“En Europa hay un uso y un abuso de celulares. En la Argentina hay un aumento de teléfonos móviles en jóvenes casi como un fenómeno de la seguridad, control de los padres, no como apego de los chicos”, explica Orsi.

Ambos profesionales coinciden en que la dependencia del teléfono móvil es un reflejo de otras obsesiones, inclusive, adicciones como el alcohol o las drogas. “Aparentemente no es tan grave; en general viene acompañado de otras compulsiones, como los workaholics (adictos al trabajo)”, opina Orsi.

La relación se explica puertas adentro de un consultorio: los móvildependientes no van a terapia por su adicción al celular, sino que esta obsesión salta a la vista, junto con otras compulsiones. “Cuando llegan a terapia a veces no pueden despegarse del celular y a veces no lo apagan”, grafica la psicóloga.

Para tranquilidad de mayores y usuarios compungidos, esta dependencia tiene solución. El tratamiento, como explican los terapeutas, es similar al que se aplica a ansiosos, adictos al trabajo y otros trastornos compulsivos. La amenaza en nuestro país está aún latente; los argentinos están recién descubriendo la adicción a “no me dejen solo”.

Denise González Eguilior
deguilior@infobae.com