El economista venezolano Miguel Ángel Santos estima que la fuga de capitales durante la vigencia del férreo control de cambio que impuso el régimen chavista entre 2003 y 2016, alcanzó los 161 mil 300 millones de dólares.
“Esa cifra equivale a quince años de importaciones de comida medidas en su año pico”, calcula Santos, decano de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey -México- y colaborador de la Escuela de Gobierno de Harvard.
Santos llegó a ese número tras revisar los últimos datos publicados por el Banco Central de Venezuela (BCV). A su juicio, “está claro que el control de cambio, levantado a raíz de las sanciones petroleras, no se creó para detener la fuga de capitales, sino para decidir quién se fugaba y se hacía rico”.
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El control de cambio ha sido uno de los grandes focos de corrupción del régimen chavista. Altos funcionarios terminaron admitiendo que miles de millones de dólares se desviaron a empresas de maletín, que se aprovecharon de la asignación de dólares preferenciales para sus negocios irregulares.
El propio Nicolás Maduro eliminó la oficina gubernamental que administraba el control de cambio y declaró en 2013: “Yo le voy a exponer al país la verdad de lo que sucedió ahí. Hay responsabilidad de funcionarios sin lugar a dudas… hubo un fraude”.
Incluso, Maduro nombró una comisión especial, integrada entre otros por el entonces ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, para investigar el saqueo de los fondos públicos, pero aquello no arrojó ningún resultado concreto.
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El retorno
A partir de 2017, Estados Unidos comienza con su política de sanciones contra el gobierno de Caracas. En lugar de profundizarse la fuga a consecuencia de la ofensiva norteamericana, Santos observa que desde ese año “se registra una entrada neta de capitales sin precedentes en la economía venezolana”.
El profesor apunta que “esta entrada de capitales corresponde a importaciones reales e inversiones hechas con dólares no registrados en balanza de pagos, derivados de desacumulación de activos privados en el exterior y otras entradas recogidas bajo errores y omisiones”.
“Muy posiblemente la entrada de capitales sea una consecuencia de las sanciones -capitales fugados ilegítimos buscando evadir las sanciones- y de la mayor libertad que a raíz de las sanciones se abrió a privados para importar y vender al precio que quisieran”, acota el académico.
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Sin embargo, precisa que “como proporción de lo que se fugó, lo retornado entre 2017-2025 es una cifra muy modesta: 12.300 millones de dólares (menos de 10%)”.
El especialista aclara que “estas entradas netas de capital son distintas a las remesas, que de acuerdo con la balanza de pagos del Banco Central se ubican entre 3.100-3.700 millones de dólares desde 2019”.
Con este análisis, Santos busca sostener su punto: Es falso el argumento del chavismo que culpa a las sanciones por la crisis económica que padece Venezuela desde hace más de una década.
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“A la economía venezolana la destruyó el chavismo y lo hizo ex profeso para perpetuarse en el poder. Cuando el sospechoso a quien los Rodríguez -Delcy y su hermano Jorge, presidenta interina y jefe del Parlamento, respectivamente- quieren usar como chivo expiatorio llegó a la escena del crimen, el cadáver ya estaba frío”, concluye.