Alex Caniggia reapareció tras un mes incomunicado y se reencontró con Melody Luz y su hija Venezia en Madrid. El regreso puso fin a semanas de silencio en redes que habían disparado todo tipo de especulaciones entre sus seguidores, incluida la versión de una separación de su pareja. La explicación llegó antes que él: fue la bailarina quien, desde el piso de Bondi Live, aclaró qué había pasado.
Caniggia es una figura que construyó buena parte de su vínculo con el público a través de las redes sociales. Sus historias de Instagram eran presencia cotidiana: comentarios, apariciones espontáneas, registros de su vida diaria junto a Melody y Venezia. Por eso, cuando ese flujo se cortó de golpe, la ausencia se notó de inmediato.
La versión de la separación tomó fuerza. Circuló en programas de espectáculos y en redes hasta que Melody decidió cortarla de raíz.
La joven lo hizo en una visita a Bondi Live, donde fue directa: “Se habló mucho que estamos separados. No estamos separados. Él está de viaje hace un mes incomunicado por un trabajo del que no puedo decir. Y yo no lo sigo en Instagram”.
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Con el programa terminado, Alex volvió a estar conectado. El reencuentro con su familia se produjo en Madrid y fue Melody quien lo documentó en sus historias de Instagram: “El reencuentro”, escribió acompañado de tres corazones rojos.
Las tres fotos que publicó tienen como escenario un local de comida rápida: paredes rojas, máquinas de autoservicio al fondo, iluminación cálida. En la primera imagen, Alex abraza a Venezia con fuerza y le da un beso en la mejilla. Él aparece con la cabeza rapada, barba larga y oscura, remera negra y los brazos tatuados. La nena, con el pelo recogido y una remera blanca, mira a cámara con expresión tranquila entre los brazos de su padre.
En la segunda foto, los dos se miran de frente. Alex sonríe ampliamente mientras sostiene a Venezia a la altura de su cara. La nena lo observa de cerca, con los ojos bien abiertos. En la tercera toma, Venezia le apoya la mano sobre la cabeza rapada de su papá, como explorando el cambio. Alex baja la vista con una sonrisa.
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Ese cambio físico fue, de hecho, el primer tema de conversación del reencuentro. En el video que Melody también compartió, el intercambio fue inmediato. “La barba, ¿viste la barba?”, dijo Alex apenas se vieron. Melody respondió: “Mirá, qué barba larga”. Y él, a su vez, le preguntó a Venezia: “¿Qué se hizo papá en el pelo? ¿Dónde está el pelo loco?”
Un mes de trabajo intenso y sin contacto dejó marca visible: la barba que antes no tenía y la cabeza que antes lucía con más cabello. Venezia, que aún no procesa esos cambios con palabras, los procesó con las manos.
El reencuentro no se quedó en el local de comida rápida. La familia salió a recorrer Madrid y Melody registró parte de ese recorrido en sus historias. Una de las imágenes muestra una avenida del centro de la ciudad con edificios de arquitectura clásica, cielo completamente despejado y tránsito liviano. La postal es reconocible: una de las arterias principales del casco histórico madrileño, con sus fachadas de piedra blanca y los árboles alineados sobre la vereda.
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En ese contexto apareció también el episodio de las compras, que Melody registró en otro video. La escena tiene su propia lógica: ella le pregunta a Alex cuánto puede gastar. Él responde sin dudar: “Sos free. No hay budget. Tipo, podés cinco mil, diez mil, lo que quieras”. Melody repregunta cuántas cosas le gustan de lo que ve. La respuesta es “nada”. Alex cierra con humor: “Salió barata”.
La gastronomía también tuvo su lugar en el registro del viaje. Melody publicó una historia con una bandeja de croquetas con jamón y salsa rosada, con el texto superpuesto: “A mi dame de comer”. Las croquetas, uno de los platos más reconocibles de la cocina española, aparecen doradas y acompañadas de finas láminas de jamón sobre cada una.