Camila Deniz, más conocida como Camilota y hermana del exparticipante de Gran Hermano Thiago Medina, vivió una de esas experiencias que no se olvidan: a los 32 años, subió a un avión por primera vez junto a su equipo de fútbol para vivir un fin de semana único en Mar del Plata.
Camila había soñado toda su vida con ese momento. No es un sueño extravagante ni lejano para la mayoría, pero para ella representaba algo concreto y pendiente: una cuenta sin saldar con la vida. A los 32 años, ese día finalmente llegó. “Siempre soñé con subir a un avión. Después de 32 años, hoy pude cumplir ese sueño y mi felicidad se refleja en esta sonrisa”, escribió Camila al compartir el momento. Las palabras son simples y directas, sin adornos, y por eso pesan.
Antes de embarcar, las fotos desde el aeropuerto la muestran tal como es: con su ropa deportiva celeste, rosa y blanca, termo en mano y mate listo, parada frente a los ventanales con aviones de fondo. Fiel a su estilo, no dejó los rituales cotidianos en casa. El mate viajó con ella.
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En una de las imágenes posa con cara de póquer, sosteniendo el termo y el mate como si desafiara al protocolo aeroportuario. En otra, ya más distendida, sonríe de frente a la cámara con el mismo fondo de pista y cielo gris. La escena tiene algo de manifiesto silencioso: una mujer que llegó hasta ahí con lo suyo.
Sus compañeras registraron todo y lo compartieron en sus redes sociales con un video filmado en Aeroparque que rápidamente se volvió un retrato colectivo de ese día. El clip arranca con una voz que pregunta, entre risas: “Yo no sé dónde está esta piba. ¿A dónde está? Todo el tiempo llega tarde. ¿A dónde está?”. Otra suma: “No sé dónde está Camilota”.
Las bromas no tardaron en escalar. “Wilson”, la llamaron, en referencia al famoso balón de la película Cast Away, el compañero imaginario de un náufrago. Después vino otro apodo: “Ten, la Messi, ¿dónde está la Messi?”. El tono era de festejo, no de burla. Ese tipo de humor que solo existe entre personas que se conocen bien y se quieren.
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Mientras tanto, de fondo, se escuchaba la voz del sistema de a bordo con sus instrucciones de rutina: “El tiempo de vuelo está estimado en cuarenta minutos” y “Para mayor información, le solicitamos consultar la cartilla de seguridad que se encuentra...”. El avión ya estaba en marcha.
Dentro del avión, Camila se sacó una selfie que lo dice todo. Sentada, con el cinturón puesto, girada hacia la cámara con una sonrisa amplia y los ojos brillantes. Atrás, otros pasajeros en sus asientos, ajenos a lo que ese vuelo significaba para la mujer del asiento de al lado.
“Nadie me va a quitar la emoción que sentí ni todo lo que viví en este día tan especial. Subir por primera vez a un avión fue una experiencia hermosa, de esas que quedan para siempre en el corazón”, escribió. Y cerró con una afirmación que no suena a frase hecha cuando viene de alguien que esperó tres décadas para vivirla: “Hoy confirmé, una vez más, que los sueños sí se cumplen”.
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Esta afinidad por el deporte la influencer la demostró hace algunas semanas atrás y dejó en claro que se trata de una fuerte pasión por el fútbol, disciplina en la que se desempeña como arquera en un equipo femenino. Esto generó sorpresa entre sus seguidores, ya que se trataba de una faceta desconocida hasta el momento, pero que fue recibida con gran entusiasmo por parte de aquellos que la siguen en sus redes sociales.