20 mil millones de bolsas plásticas al año: esa es la equivalencia de los residuos que generan los insumos de impresión láser a nivel global, según cálculos presentados por la industria. Detrás de una hoja impresa hay un proceso que utiliza polvo plástico, calor y componentes que deben reemplazarse con frecuencia.
Las impresoras láser funcionan con tóner, un cartucho que contiene un polvo fino con micropartículas plásticas.
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Ese material no se deposita sobre el papel como una tinta común: necesita altas temperaturas para adherirse a la superficie y formar letras, imágenes o gráficos.
Hay una impresora de inyección de tinta sin calor que busca reducir esto. El equipo elimina la etapa de fusión del tóner y aplica tinta líquida directamente sobre el papel, con menor consumo eléctrico y menos piezas de recambio.
Cristian Díaz, gerente de producto de impresión corporativa de Epson Colombia, señaló que una impresora láser requiere al menos ocho etapas para completar una página, mientras que la tecnología de inyección de tinta sin calor reduce el proceso a tres: recibir el archivo, aplicar la tinta y entregar la impresión.
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Por qué las impresoras láser contaminan
El tóner es el insumo que usan las impresoras láser para formar textos e imágenes. Viene dentro de un cartucho y, a diferencia de la tinta líquida, está compuesto por un polvo fino que incluye micropartículas plásticas.
Para imprimir, la máquina transfiere ese polvo al papel y lo fija mediante un fusor, una pieza interna que aplica altas temperaturas. Ese mecanismo explica buena parte del consumo eléctrico: el equipo debe calentarse antes de imprimir y sostener la temperatura necesaria para adherir el material a cada hoja.
El cartucho de tóner no es el único elemento que debe reemplazarse. Las impresoras láser también utilizan tambores, fusores y otras piezas de recambio que se desgastan con el uso. Al completar su vida útil, estos insumos de impresión se convierten en residuos.
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Según explicó la compañía, una parte de las micropartículas presentes en el tóner puede permanecer en el ambiente durante la impresión. Su concentración depende de factores como la ventilación del espacio, el tamaño de la oficina y la frecuencia de uso del equipo.
La empresa estima que los residuos asociados a estos cartuchos y componentes reemplazables equivalen, a nivel global, a 246 mil millones de pitillos, pajillas o popetes o 5 mil millones de botellas plásticas al año.
Cómo funcionan las impresoras que imprimen en frío
Las impresoras de inyección de tinta sin calor no necesitan fundir polvo plástico sobre el papel. Sus cabezales expulsan gotas microscópicas de tinta líquida que forman el contenido del documento.
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El proceso tiene tres pasos: el equipo recibe el archivo, aplica la tinta y entrega la impresión. Al no requerir un fusor, reduce las etapas internas y evita el calentamiento previo.
En el caso del modelo AM5000, presentado por la empresa, el consumo eléctrico puede ser hasta 86% menor frente a impresoras láser del mismo segmento, de acuerdo con datos de la compañía. También puede producir hasta 53% menos residuos asociados a sus insumos de impresión.
El sistema utiliza bolsas de tinta y una caja de mantenimiento que recoge el excedente necesario para conservar los cabezales. Una bolsa de alta capacidad puede rendir hasta 40 mil páginas bajo estándares ISO.
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Epson sostiene que esta alternativa puede utilizarse en sectores como salud, educación, logística, comercio y banca, donde la impresión continúa como parte de trámites, registros y operaciones diarias.
Las impresoras de inyección de tinta sin calor también tienen menos piezas internas sometidas a desgaste térmico. Al prescindir de fusores y tambores, requieren menos reemplazos y simplifican las tareas de mantenimiento.
Esto puede reducir las pausas por fallas y facilitar la reparación frente a equipos láser con más componentes.
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