Seguir a una celebridad en redes sociales dejó de ser la única forma de sentirse cerca de ella: hoy es posible comprar la ropa que esa persona usó en un evento, un video o una aparición en televisión.
Figuras públicas colombianas como Amara Qué Linda, Paola Turbay y Laura Acuña abrieron sus clósets para vender prendas que formaron parte de su vida pública y cotidiana, en un modelo que combina la cercanía con el fanático y el consumo responsable de moda.
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La posibilidad resulta llamativa porque invierte la lógica habitual del mercado de segunda mano. En GoTrendier, en lugar de comprar una prenda genérica usada, el comprador puede elegir una pieza con una historia concreta: la chaqueta que una influenciadora llevó en un video, el vestido que una presentadora usó en un evento de gala o el vestuario que una cantante lució en un concierto.
Esa trazabilidad convierte la compra en algo más cercano a adquirir un recuerdo que a renovar el armario.
Qué celebridades venden ropa usada en Colombia
Amara Qué Linda, creadora de contenido nacida en Bogotá en 2003 y con más de cuatro millones de seguidores en TikTok, comparte en su espacio prendas de estilo urbano y juvenil, acordes con el público que sigue su contenido sobre moda y estilo de vida. Su inventario cambia con frecuencia, lo que permite encontrar piezas asociadas a producciones recientes.
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La presentadora, Paola Turbay, exvirreina universal de la belleza y recordada por su protagónico en Ana de nadie, ofrece prendas de diseñador y piezas de alta gama que han formado parte de su trayectoria en la vida pública.
La presentadora Laura Acuña, conocida por su formato digital La Sala de Laura Acuña, dispone de una sección especial dedicada a vestuario de diseñador, con piezas utilizadas en programas de televisión y eventos de gala.
A esta lista se suman otras figuras colombianas que también venden sus prendas, entre ellas Fanny Lu, Alejandra Azcárate, Sara Uribe, Kimberly Reyes, Marcela Mar, Sebastián Villalobos, Raúl Ocampo, Flavia Dos Santos, Angélica Blandón y Marcela Carvajal. En varios casos, parte de lo recaudado se destina a fundaciones y causas sociales, lo que añade un componente solidario a la transacción.
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Desde un vestido de novia hasta prendas de uso diario
El catálogo de artículos disponibles no se limita a ropa casual. Ana Jiménez, country manager de GoTrendier en Colombia y cofundadora, relató uno de los casos más llamativos registrados hasta ahora.
“Se compran y se venden hasta vestidos de novia. Hace aproximadamente un mes, Marcela Carvajal vendió su vestido de novia vintage Carolina Herrera a una usuaria que estaba feliz de estrenarlo el día de su boda”, explicó.
“Así que sí, se vende absolutamente de todo. Incluso las cosas que uno pensaría imposible, eso se está comprando y vendiendo”, agregó Jiménez. El testimonio ilustra hasta qué punto la demanda por adquirir una prenda con historia propia puede extenderse a objetos que, en otro contexto, permanecerían guardados como recuerdo personal.
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La compra de ropa usada por figuras públicas plantea un desafío distinto al de una tienda convencional: la verificación de que la prenda realmente perteneció a esa persona. Por eso, cada publicación suele incluir fotografías o referencias de la pieza, un detalle que funciona como respaldo frente a los compradores.
Este tipo de transacción también depende de que el proceso completo, desde la publicación hasta el envío, ocurra dentro de un mismo sistema, sin que comprador y vendedor deban coordinar un encuentro presencial. Esa estructura permite que una persona en otra ciudad pueda adquirir con tranquilidad una prenda que vio en televisión o en redes sociales, sin más contacto que el de la plataforma donde se concreta la compra.
La ropa que antes solo era visible en una pantalla ahora puede formar parte del armario de cualquier persona, un giro que redefine la manera en que el público se relaciona con sus referentes. Más allá de la transacción comercial, esta modalidad plantea una forma distinta de admiración, donde el acercamiento a una celebridad ya no depende únicamente de una fotografía o un comentario en redes, sino de un objeto físico con una historia compartida.
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